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Algoritmos para cuantificar jugadores

Conoce cómo funcionan los algoritmos de medición del rendimiento de los mejores jugadores de este año en las ligas europeas y en la Champions League

Durante las próximas semanas van a aparecer en Futbolística Métrica unos listados con los mejores jugadores de cada posición en las principales 5 ligas europeas y la Champions durante la primera mitad de la temporada (primera vuelta para las ligas, fase de grupos para la Champions).

Siguiendo la tradición que ya establecimos en nuestra anterior etapa dichas listas se ordenan conforme a la elaboración de unos algoritmos que tengan en cuenta y den valoración a aquellos datos que son importantes para cada jugador. Como dijo Cristo, a vino nuevo, vasijas nuevas, y en esta nueva etapa en Futbolia hemos querido enriquecer la elaboración de las ratios añadiendo más datos relevantes a fin de poder poner a disposición del lector más información.

Todos ellos están configurados para valorar a los jugadores de manera relativa a sus actuaciones, promediando los guarismos por partido.

PORTEROS

Al ser el jugador cuyas competencias están más limitadas, también su análisis lo es. Como datos relevantes hemos escogido:

  • Goles encajados
  • Paradas realizadas
  • Despejes

Evidentemente podríamos añadir las salidas por alto, los pases en corto o en largo o los balones perdidos, pero la experiencia demuestra que un portero que encaje pocos goles, que realice muchas paradas en función de los disparos recibidos y que se atreva a realizar despejes con los puños o los pies, suele ser titular y que los otros aspectos sólo determinan la idoneidad para un sistema táctico u otro.

El algoritmo por tanto sería:

Y lo hemos definido como Tasa de Éxito. Su interpretación es que el denominador expresa el total de ocasiones en las que el portero está exigido a intervenir y en el numerador el número de ocasiones en las que las realiza con éxito.

El rango de resultados irá de 0 a 1, aunque por lo general lo multiplicaremos por 100 para darlo en porcentaje. A la hora de interpretarlo:

  • 90 a 100: Dato excepcional muy poco frecuente en la alta competición
  • 85-90: Portero excelente en buen estado de forma o muy bien guarnecido
  • 75-85: Portero de alto nivel
  • 70-75: Portero de buen nivel pero mejorable
  • Menos de 70: Portero mediocre

LATERALES

Es uno de los jugadores que más particularidades presenta, pues siendo defensa es fundamental valorar su aportación defensiva tanto a nivel individual como en el contexto de un colectivo, pero al mismo tiempo un buen lateral defensor que no sume en elaboración o ataque frecuentemente calienta el banco de otro más imperfecto pero atrevido.

Los datos a tener en cuenta son:

  • Asistencias
  • Disparos y pases de disparo
  • Centros
  • Faltas recibidas
  • Goles encajados por el equipo en general
  • Suma de acciones defensivas exitosas
  • Ocasiones en que es driblado

Desde el punto de vista defensivo el algoritmo sería el siguiente:

Que podemos dividir a su vez entre el número de partidos disputados para que nos sirva como promedio:

En esta ratio la mayoría de defensores de calidad se moverán entre 2.0 y 4.0.

A un lado del numerador tenemos la suma de acciones defensivas del jugador y a otro las veces en las que falla en su cometido, que al restar penaliza no sólo el acto de fallar sino que afecta a las acciones exitosas: Se premia así al defensor sensato antes que al alocado. En el denominador colocamos los goles encajados por el equipo, juegue o no el jugador. Lo hacemos así porque de los datos del numerador  ya sacamos información de la aportación del jugador cuando juega pero es preciso contextualizarlo pues no es lo mismo trabajar a destajo en un equipo frágil que en otro sólido y un equipo con un mal centro del campo y una buena defensa puede encajar más goles que uno con una mala defensa y un centro del campo muy bueno.

Ese “1” que se suma tiene un valor doble, por un lado impide un cociente infinito en el caso de promedio de 0 goles encajados, y por otro relativiza esos promedios de goles encajados. Por ejemplo, un equipo que encaje 1 gol por partido puede competir con otro que encaje 0.5, sin embargo en este segundo caso el cociente se duplicaría sin el 1, mientras que con él la relación se queda 1.33 a 1, es decir, una sensible diferencia pero no definitiva, o lo que es lo mismo, un equipo que encaja la mitad de goles puede tener mejores defensores pero no necesariamente el doble de buenos.

Desde el punto de vista ofensivo el algoritmo tendría dos partes. La primera, más simple, es el promedio con casi todos los datos ofensivos que habíamos estimado:

En este cociente, al que vamos a llamar Aportación Ofensiva Bruta (AOB) valoramos de manera equivalente todos esos aspectos pues los promedios habituales suelen rondar rangos similares. De este modo si el jugador progresa con peligro recibe faltas, si coloca centros lejanos facilita acciones peligrosas en el área, si dispara o facilita pases de disparo está contribuyendo a finalizar, y cualquiera de estas acciones tienen valor en sí mismas y es el perfil del jugador el que delimita la proporción entre ellas.

La segunda parte del algoritmo sirve para premiar a aquellos laterales que sean buenos asistentes de gol, sin duda alguna el súmmum ofensivo para un jugador de esta posición, más incluso que el gol, una contribución  que no le es exigible.

Así aquella ratio de la primera parte se multiplicaría por esta segunda parte:

A esta segunda parte la denominaremos Eficacia Asistidora (EA)

Calcular la proporción de asistencias en el total de disparos y pases de disparo implica valorar hasta qué punto la subida del jugador es decisiva. Con datos relativamente parecidos en la primera parte, hay laterales que terminan la temporada con 2-3 asistencias, y otros con más de 10. De este modo esa aportación extra podría sumar un 15-20% sobre sus datos ofensivos sirviendo así de factor diferencial.

El “1” que sumamos es para evitar un producto nulo y al mismo relativizar la importancia de la cifra de asistencias, que también depende de si sus compañeros atacantes son más o menos efectivos.

El algoritmo resultante sería:       

Y sus valores más habituales para jugadores de alto nivel estarían entre 4.0 y 7.0.

Una vez que hemos valorado por separado la aportación Defensiva (DEF) y la Ofensiva (OF), sólo queda unirlas en una única cifra que resuma todas las cualidades del jugador. Dado que son cuantías de distintas magnitudes y rangos la mejor manera de promediarlas es utilizando no la media aritmética, sino la media geométrica:

Si jugamos con los rangos ya dichos, lo que tenemos es que la mayoría de los laterales de elite se van a mover en una cifra entre 3.0 y 5.0. Quedaría por discutir si ambos factores del producto deben pesar lo mismo, es decir, si un lateral tiene que ser más defensor que atacante o tanto lo uno como lo otro.

CENTRALES

Al contrario de lo que sucede con los laterales, el juego de los centrales admite menos variaciones, salvo quizás en los equipos donde se alineen tres, en cuyo caso alguno de ellos asume funciones más específicas. No obstante, como defensor que es, vamos a seguir un método de cálculo muy parecido al de los laterales, pero con ciertos cambios que reflejen la diferencia de su juego.

Los datos a tener en cuenta son:

  • Goles
  • Disparos
  • Acciones defensivas exitosas, y específicamente los disparos bloqueados
  • Faltas cometidas
  • Ocasiones en que es driblado por el rival
  • Goles encajados por el equipo
  • Porcentaje de acierto en el pase
  • Pérdidas y desposesiones
  • Balones aéreos ganados y perdidos y porcentaje de éxito en ellos

Primeramente vamos a valorar su Aportación Ofensiva (AO), que en el caso de los centrales se limita casi exclusivamente a su incorporación al ataque en jugadas a balón parado. Por tal motivo vamos a tomar en cuenta la cifra de disparos como elemento básico para medirla pero vamos a sumarle la de disparos bloqueados a los rivales. ¿A qué viene esta mezcla de dos valores en dos aspectos distintos del juego? Se debe a que el disparo bloqueado en defensa es quizás el lance más decisivo, pero suele ser poco frecuente de modo que se diluye en las acciones defensivas, y es la única de ellas que tiene una traslación literal a la finalización, aunque sea ajena. Lo mismo da que un defensor dispare 3 veces y bloquee 1 a que dispare 1 y bloquee 3, en ambos casos son 4 las ocasiones en las que el jugador permite sacar ventaja en el juego.

Para el cálculo de este algoritmo podemos utilizar promedios por partido o bien cifras absolutas en cuyo caso las promediaríamos, siendo el algoritmo prvisional éste:

Y al igual que hicimos con los laterales, vamos a valorar de manera adicional los goles que marquen, que en este caso llamaremos Eficacia Goleadora (EG):

Este coeficiente siempre oscilaría entre 1-1.30 por lo que mejoraría el resultado apreciablemente sólo en el caso de rematadores muy goleadores.

Y para rematar, a este algoritmo  le aplicaremos el porcentaje de Acierto en el Pase (AP). En el fútbol moderno a un central se le pide que tenga buenas cualidades sacando el balón y al mismo tiempo que exponga poco la pelota a los robos rivales. Tanto en un caso como en otro el defensor que tenga mejores promedios de pase mejorará el resultado colectivo, de modo que esta proporción sirve para valorar mejor a los centrales de mejor lectura.

Por tanto el algoritmo final resumiría a ambos:

Se observará que no tomamos la cifra de porcentaje de pases buenos sino la proporción que oscila entre 70-90%, es decir, un grado de afectación de entre 0.7-0.9, que en la práctica casi siempre estará en 0.75-0.85

El rango en el que se moverían los jugadores en este aspecto va desde 0 a 3.0 como mucho, siendo necesario en este caso que el jugador remate y bloquee abundantemente y que incluso algunos de sus remates acaben siendo gol.

Pasemos a la defensa. Al igual que en el caso de los laterales contrapondremos las acciones exitosas a las no exitosas, con la particularidad de que en este caso consideraremos como tal no sólo las veces en que es driblado por el rival, sino también las faltas cometidas que son sancionadas y las pérdidas no forzadas o por desposesión. Tanto en un caso como en otro, es su posición como jugador de campo más retrasado lo que las hace críticas para la seguridad de la portería. Resulta mucho más trascendente tener una pérdida cuando sólo el portero y acaso el otro central te respaldan que cuando tienes al portero, a ambos centrales y la posible ayuda de mediocentros defensivos e incluso el otro lateral.

Así mismo deberemos valorar el peso que tienen las tarjetas a la hora de condicionar el resto de su actuación en el caso de las amarillas y las del resto del equipo en el caso de las rojas. El central se la juega en cada error. No obstante seremos más benévolos con el resto las faltas pues si bien los centrales las suelen realizar en zonas sensibles, también es cierto que sólo las realizan cuando son sobrepasados, de modo que la falta lo mismo ayuda a generar una ocasión a balón parado que interrumpe una acción de ataque fluida que podría acabar en gol. Por ello las faltas no sancionadas las sumaremos al caudal de juego defensivo pero ¿cómo cuantificarlas para que los jugadores violentos no saquen ventaja de un recurso que puede acabar siendo contraproducente? Introduciremos una ecuación que relacione la necesidad de hacer faltas con esa penalización hacia la dureza excesiva. El Balance de Faltas sería:

Contabilizando las amarillas como 1 (es decir, que al ir restado cada una de ellas anula 2 acciones defensivas) y las rojas como 5. El papel que tiene contabilizar de esta manera los partidos jugados es expresar que la primera falta realizada es poco menos que forzada, y que ni suma ni resta a la acción defensiva y solo las restantes sumarán, siempre eso si que no sean amonestadas.

También sumaremos el balance aéreo entendido como la diferencia entre balones aéreos ganados y perdidos; de este modo cuantificamos el valor que en defensa tienen los despejes por alto, penalizamos a aquellos defensores que pierdan muchos duelos aéreos y adquirirán más peso los defensores especialistas en este aspecto, verdaderamente fundamental para esta posición.

Por tanto el algoritmo base de la Aportación Defensiva (AD) sería:

El “+1” del denominador sirve para que no se den cocientes infinitos (aunque son poco probables a partir de una cierta cantidad de partidos) y para relativizar la influencia del equipo en el jugador.

El rango en el que se moverá el numerador oscilará habitualmente entre 5.0 y 20.0 dependiendo mucho del contexto del jugador. No obstante el denominador bailará también mucho en función del equipo en el que juegue, pudiendo ir desde 1.5 a 4.0 o más, siendo generalmente frecuente que los defensores muy prolíficos lo sean en equipos poco sólidos que a su vez encajan muchos goles por lo que tiende a compensarse, de modo que el cociente se moverá entre 4.0 y 10.0 por término medio, siendo habitual que un defensor que intervenga 7-8 veces por partido y que cometa muy pocos errores y su equipo tenga promedios goleadores en contra inferiores a 1.0 los que se acerquen al límite superior del rango, mientras que defensores de 15 acciones defensivas, con numerosos fallos o faltas y en equipos que encajan 2-3 goles por partido se acerquen al límite inferior. Es decir, que con esta ratio seremos capaces de discriminar al que trabaja mucho del que trabaja bien.

Del mismo modo que con los laterales promediaremos esta cifra por partido disputado:

La aplicación de este algoritmo generará valores que podrían oscilar entre 3.0 y 7.0 en defensores de cierto nivel de equipos muy sólidos, una cuantía sensiblemente superior al juego ofensivo.

Esto último no nos importa mucho, porque en el caso de los laterales aceptamos valorar por igual el juego ofensivo y el defensivo, de ahí que hiciésemos la media geométrica que implica aceptar como equivalentes cifras disímiles. Pero en este caso entendemos que el valor defensivo del central debe ser prioritario y esas ratios más altas en defensa sirven per se para ponderar ese valor. Se pueden dar por tanto 4 casos distintos a este respecto en función de sus ratios:

  • Altas defensivas, bajas ofensivas: El central acusará puntos frente a competidores pero conservará la parte más sustanciosa de su valoración.
  • Bajas defensivas, bajas ofensivas: Sus cifras serán exiguas evidenciando su falta de calidad.
  • Altas defensivas, altas ofensivas: Superará a otros defensores ampliamente como corresponde a un central completo.
  • Bajas defensivas, altas ofensivas: Se compensará con su juego en ataque algo de sus mermas defensivas pero no todas, pudiendo competir con defensores de medio nivel pero no top.

Todos recordamos centrales vistosos y goleadores que no llegaron a triunfar en el más alto nivel y defensores sobrios y oscuros que apenas marcaron goles pero fueron titulares en equipos dominadores. Con este algoritmo final todos esos matices quedarán reflejados casi siempre:

CENTROCAMPISTAS DEFENSIVOS

Tradicionalmente los sistemas tácticos se describían con una tripleta de números que correspondían a defensas, centrocampistas o atacantes. Los sistemas más usados eran el 4-4-2, el 4-3-3, etc. En el fútbol actual se siguen utilizando esas misma tripletas pero el sistema más común es el 4-2-3-1, y algunos de los antiguos son más propiamente expresables con 4 líneas que con 3. Por ejemplo, el viejo 4-4-2, a veces se escribe como 4-2-2-2, pues se entiende que los extremos están una línea por delante de los centrocampistas, y el 4-3-3 sería más bien un 4-1-2-3, pues el mediocentro defensivo se mantiene claramente por detrás de los interiores.

Aunque a este apartado le hemos querido llamar centrocampistas defensivos, lo que en realidad pretendemos reunir es a aquellos que juegan en esa primera línea por delante de los centrales, ya sean mediocentros defensivos posicionales, centrocampistas que organizan desde atrás o los tan de moda ahora box-to-box.

Los datos que vamos a tomar en cuenta son:

  • Goles y Asistencias
  • Disparos y Pases de Disparo
  • Acciones defensivas exitosas, y específicamente los disparos bloqueados
  • Faltas cometidas
  • Ocasiones en que es driblado por el rival
  • Porcentaje de acierto en el pase
  • Pases de apertura: Largos, centros y filtrados
  • Pérdidas y desposesiones
  • Balones aéreos ganados
  • Balones tocados

Primeramente atenderemos el juego defensivo. En este caso podríamos partir de la valoración que hacíamos de los centrales y adaptarla a los matices de esta posición. La Aportación Defensiva Bruta (ADB) sería:

Donde:

Los dos cambios principales son que eliminamos los goles en contra del equipo como criterio, ya que valoraremos más el equilibrio, y que en el balance de falta le quitamos gravedad y las valoramos todas como acciones defensivas salvo las tarjetas.

En esta ratio directamente dividimos las acciones defensivas por los partidos disputados y el resultado oscilará normalmente entre 5.0 y 10.0, aunque los mejores podrán ir más allá.

Tal y como está, así quedarán bien retratados los mediocentros defensivos de mucho trabajo y los organizadores que asuman mucha labor de corte pero los box-to-box quedarán infravalorados debido a que en su caso el despliegue físico que realizan subiendo y bajando les priva de poder alcanzar cifras más altas en acciones defensivas aun cuando su concurso sea decisivo. Por este motivo vamos a introducir un Factor de Despliegue Defensivo (FDD):

Donde:

De este modo el jugador que interviene menos, en general se le valora si cuando lo hace está acertado y oportuno sin que ello menoscabe el valor alcanzado en la ratio anterior.

Por tanto el juego defensivo quedaría como:

Y sus valores se moverían posiblemente entre 6.0 y 12.0.

Pasemos al juego ofensivo y creativo.

Para los centrocampistas retrasados el valor fundamental cuando tienen el balón es la capacidad de crear más que la de llegar, aunque esta sea muy valorable, y no hay mejor manera de definir esa aportación que con los pases de apertura, a los cuales les añadiremos los balones aéreos ganados.

Así, la Generación de Juego (GJ) partiría de esta ratio:

Esta ratio concede más importancia a los pases largos por ser habitualmente más numerosos, pero que son cruciales cuando se juega habitualmente lejos de la portería, pero el tomar en cuenta los demás hace que se redondee con frecuencia un 15-20% al alza, de modo que acabe siendo bastante valorable. En términos generales esta ratio se moverá en valores muy similares de entre 5.0 y 10.0, algo que es comprensible si tenemos en cuenta que al estar en la zona donde más tráfico de balón hay lo mismo actúan para sacar el balón que para cortar la jugada del contrario.

Completaríamos la ratio con el porcentaje de acierto en el pase, sin distinguir en principio entre los distintos pases. Porque el jugador que utiliza mucho los envíos en largo o los centros forzosamente baja su promedio de pase, de modo que estar en esta zona con altos promedios de pase implica que necesariamente pierde pocos balones en los pases de apertura y la ganancia por tomar esos riesgos es tener una ratio más abultada; tomaremos como factor no el porcentaje en sí, sino la proporción sobre base 1, es decir, el porcentaje dividido entre 100, que habitualmente se moverá entre 0.8-0.9, afectando sensiblemente a la ratio anterior. Por tanto:

Al igual que con los defensores, valoraremos la llegada con un corrector al alza que en este caso serán los disparos y pases de disparo, pero teniendo en cuenta goles y asistencias, y lo llamaremos Generación de Ocasiones (GO):

La parte de la izquierda del algoritmo expresa la cantidad de veces que el jugador llega o para disparar o para dar el último pase, acción que busca más la ruptura y la sorpresa que la efectividad, por ello partimos de estos y no de goles y asistencias. Sin embargo no nos olvidamos de estos últimos y los contemplamos en función de los intentos para premiar a los que consiguen llegar y marcar o asistir. Este algoritmo se moverá entre 0 y 3.0 habitualmente, aunque los mejores pueden acercarse a 5.0. Esta menor dimensión sirve además para que la llegada no mediatice el juego de creación, que debe ser prioritario en estos jugadores, de modo que se sumarán.

Nuevamente queremos tener un detalle con los box-to-box, y fabricar un Factor de Despliegue Ofensivo (FDO) con las mismas cifras contempladas hasta ahora:

Por tanto, el juego ofensivo en su conjunto se valoraría así:

Dado que la función de este tipo de centrocampistas es garantizar el equilibrio entre destrucción y creación, entre ataque y defensa, reuniremos ambos aspectos en una media geométrica, que valorará por igual el peso de ambos pero que resultará superior con la superioridad de cada uno de sus factores, estando los valores más frecuentes igualmente entre 5.0 y 10.0. Eso sí, habrá que tomar la precaución de eliminar valores menores que 1.0 para evitar alteraciones en el resto de valoraciones, y en tal caso el jugador sólo contará con uno de los dos aspectos. Además multiplicaremos el resultante por el número de partidos disputados para premiar así a aquellos futbolistas que se convierten en imprescindibles. Y finalmente tomaremos en cuenta la Proporción de Puntos (PP) conseguidos por el equipo:

Y la Proporción de Partidos (Part) disputados por el jugador:

Por tanto, la valoración final del jugador sería:

Sólo los centrocampistas defensivos que sean titulares en equipos de cierto nivel y cuyo peso en el juego creativo y defensivo de su equipo sean estimables tendrán opciones de destacar en este algoritmo. Los centrocampistas de equipos grandes que aporten menos por el gran dominio de su equipo se verán recompensados así frente a los más prolíficos y activos de equipos menos dominadores.

CENTROCAMPISTAS OFENSIVOS

En nuestras listas antiguas solíamos dividir los jugadores de tres cuartos en varias categorías: Extremos, centrocampistas ofensivos y creativos, enganches y atacantes polivalentes. Pero en los últimos años se ha producido una tendencia general a concentrar en esta zona del campo a jugadores que permutan posiciones de modo que aunque esencialmente cada futbolista sigue conservando gran parte de sus cualidades, estas se depositan en un pool colectivo más homogéneo.

Por tal motivo, en esta nueva etapa hemos preferido simplificar las categorías, y del mismo modo que los mediocentros defensivos y todocampistas acabaron concentrados en una única categoría, ahora vamos a unificar la cuantificación de los jugadores de tres cuartos en una sola y para ello vamos a construir un algoritmo que refleje el valor del jugador asuma el rol que asuma, intentando tratar con preferencia a los jugadores más desequilibrantes y decisivos, pero sin desmerecer a aquellos cuya función está más en el balón que en la portería.

La primera parte del algoritmo la va a componer un coeficiente de origen triple en el que contemplaremos:

  • Goles
  • Asistencias
  • Pases buenos totales

Todos ellos los pondremos en relación con cifras promedios de los equipos de la liga.

Los goles del jugador se pondrán en relación con la cifra media de goles de los equipos de su liga:

De este modo conseguimos una ratio, generalmente en el rango [0-1], que lo mismo eleva su valor conforme la cantidad de goles que anote el jugador que los pondera dependiendo de si la liga en la que juega el fútbol es más o menos ofensivo.

Con las asistencias procederemos de igual manera:

Dado que sólo una proporción de los goles (generalmente en torno a 0.7) provienen de las asistencias, esta ratio ya concede más valor a los goles en sí, de modo que no alteramos nuestro principio básico de no dar más importancia a nada que al gol. Así mismo, mientras que la labor goleadora suele estar concentrada, la asistidora se reparte con lo que se acentúa la primacía del gol. Además, en esta ratio se valora indirectamente la participación del jugador en los goles del equipo por otros medios pues en equipos más ofensivos y goleadores las asistencias son más numerosas.

Con las dos ratios anteriores quedan bien reflejados los jugadores más decisivos pero no los más creativos, cuando es evidente que en muchos equipos hay futbolistas capaces de generar mucho fútbol ofensivo gracias al control y el pase. Para ello pondremos en relación sus cifras de pase con las de los equipos de su liga:

Aunque los pases de apertura están incluidos en los pases totales hemos querido redoblarlos para acentuar el valor de los futbolistas organizadores. En estos en torno al 10% de los pases lo son de apertura (centros, filtrados o largos), de modo que contabilizarlos de manera doble permite elevar algo su valor sin deformar mucho la ratio. Al ponerlos todos en relación con los pases de los otros equipos se permite así una valoración doble, pues por un lado la cantidad de pases eleva la ratio, pero al mismo tiempo los equipos dominadores de la bola (dominio que se consigue precisamente gracias a jugadores más tocadores) contarán con futbolistas más pasadores. Del mismo modo esta ratio refleja las diferencias entre culturas futbolísticas distintas, no concediendo necesariamente más valor a un pasador prolífico si juega en una liga como la española donde abunda ese tipo de juego.

La adición de estas tres ratios nos da un Coeficiente de Relevancia Ofensiva (CRO):

En los jugadores más goleadores  el primer sumando pasará de 0.5, en los más asistidores el segundo se moverá entre 0.3-0.5 y en los más pasadores el tercero podría estar en torno a 0.2-0.3. De modo que a la postre los jugadores de mucho valor ofensivo contarán con coeficientes que los muevan entre 0.5-1.0, a veces incluso más, de modo que éste servirá como multiplicador, siempre eso sí sumándole 1 para evitar múltiplos nulos.

Hasta aquí hemos medido a los protagonistas del juego ofensivo y creativo, pero no a los secundarios. Hay jugadores que no marcan goles, que no son muy asistidores y que no son los máximos pasadores de su equipo pero que son titulares indiscutibles en equipos muy ofensivos gracias a que realizan una labor accesoria fundamental, rompiendo el orden de las defensas y facilitando últimos y penúltimos pases. Por tal motivo vamos a contabilizar otros guarismos de contenido ofensivo para valorarlos:

  • Disparos
  • Pases de disparo
  • Regates
  • Faltas sufridas
  • Pases filtrados y centros

Y con ellos vamos a valorar su Aportación Ofensiva Bruta (AOB):

Todas y cada una de estas cifras reflejan por separado aspectos estimables del juego ofensivo y las sumamos sin ponderar porque entendemos que en esa participación de todos los jugadores en la creación concede importancia a cada cosa por separado. Así, será fácil que jugadores muy ofensivos pasen de 3.0 en disparos, que los más creativos sumen más de 2.0 en pases de disparo y algunas décimas más con los filtrados, que los jugadores desequilibrantes sumen 4.0-5.0 en regates y algo más con las faltas sufridas y aún algo más con los centros exitosos. Dependerá mucho de cada jugador pero los mejores podrán sumar aquí 10.0-15.0 o incluso más.

Finalmente para no sobrevalorar a los jugadores que engordan sus estadísticas ofensivas a costa del trabajo defensivo de sus compañeros vamos a considerar:

  • Pérdidas
  • Desposesiones
  • Intercepciones
  • Faltas cometidas
  • Porcentaje acierto en el pase

Comencemos con este último. Podemos construir un Coeficiente de Pérdida (CP):

Que servirá para ponderar en negativo a los jugadores poco eficientes con el balón. De este modo un futbolista con 90% de acierto en el pase obtendrá un multiplicador de 1.1, uno de 80% 1.2, etc.

Con todo esto podemos medir el Coste Colectivo (CC) del jugador:

Los dos primeros sumandos miden las jugadas infructuosas que obligan a sus compañeros a ponerse el traje de faena y los dos siguientes restan cuando el propio futbolista se suma a la presión, por eso consideramos sólo estas dos variables, porque entendemos que la labor del futbolista ofensivo no debe ser realizar entradas o despejes, sino anticiparse con intercepciones o realizando faltas tácticas. Una vez realizada la suma, esta será mayor si el acierto en el pase es bajo. En el caso de jugadores más centrados en el pase o el control que en la finalización, este coste será menor e incluso negativo, por lo que acabaría sumando valor como debe corresponder a un jugador que contribuye defensivamente más de lo que pierde.

A la hora de construir el algoritmo final contrapondremos la aportación ofensiva y el coste colectivo de esta y el resultado de esa resta lo multiplicaremos por el coeficiente de relevancia ofensiva:

De este modo se valoran todos los aspectos del juego ofensivo y creativo, teniendo en cuenta la eficiencia del jugador en ese juego y acentuando la relevancia con las tasas de pases, asistencias y goles incluidas en el coeficiente y todo ello en el contexto particular de cada liga. Además el coeficiente dará relevancia sólo a aquellos jugadores que sean habituales en las alineaciones.

DELANTEROS

En esta categoría vamos a analizar exclusivamente a los futbolistas que juegan en la posición central del ataque, ya sea en solitario, acompañado por otro atacante o incrustándose como falso 9. Lo cierto es que hace unos años resultaba muy difícil distinguir a los delanteros de los mediapuntas y de los atacantes polivalentes pues había una gran tendencia a la movilidad. Pero en las últimas dos temporadas los equipos que han apostado por un jugador de referencia en esta posición han sacado buen rendimiento de él, de modo que si bien el delantero centro actual no tiene mucho que ver con el clásico que era el máximo goleador del equipo y que se apostaba en zonas de remate y bregaba con los centrales, sí es cierto que hoy por hoy se les hace reconocibles y distinguibles de otros centrocampistas ofensivos.

Los datos que tomaremos como relevantes serán:

  • Goles
  • Asistencias
  • Disparos
  • Pases de Disparo
  • Balones aéreos ganados y porcentaje de éxito en ellos
  • Fueras de juego incurridos
  • Pérdidas y desposesiones

Empezaremos calculando el Coeficiente de Finalización (CF), similar al coeficiente de relevancia ofensiva del apartado anterior pero eliminando los pases:

En otros tiempos no habríamos considerado darle tanta importancia a las asistencias como los goles pero lo cierto es que en el fútbol actual los delanteros justifican su alineación abarcando ambas tareas. De todos modos las cifras goleadoras suelen ser más abundantes y al igual que en el apartado anterior el tomarlas en bruto sobre la media de la liga sirve para valorar a la vez su titularidad y el contexto del campeonato.

Con el coeficiente ya tenemos un multiplicador que mide el éxito en las tareas de finalización en términos globales, ahora necesitamos algo que multiplicar. En primer lugar valoraremos directamente las acciones ofensivas valorables (Disparos, Pases de Disparo, Juego Aéreo) e inversamente el coste que suponen ellas para el colectivo (Fueras de Juego, Pérdidas y Desposesiones) y lo llamaremos Ratio de Contribución Ofensiva (RCO):

Para medir la eficacia aérea optamos por esta ratio:

De este modo valoramos a la vez que el jugador gane una buena proporción de balones aéreos (algo útil tanto en el inicio de la jugada en largo, como en la bajada de balones en el área para propiciar segundas jugadas, como en el remate a puerta) con la cantidad de balones ganados. Hay equipos que aborrecen del juego aéreos pero justo en ellos no suelen alinearse delanteros centro puro, pero para el resto contar con un jugador que vaya a los choques por alto en abundancia y efectividad supone una ventaja. Así mismo disminuir los balones aéreos con la tasa de éxito evita sobredimensionar a los delanteros de equipos directos.

La RCO se moverá a ambos lados del 1.0, siendo superior para el caso de delanteros prolíficos que justifiquen sus pérdidas, e inferior para los que resultan costosos para el colectivo.

Ahora bien, estas décimas nos informan sobre la rentabilidad táctica del jugador pero lo que determina si éste juega o no es, como ya hemos dicho, la eficacia finalizadora y es por ello que esta RCO la combinaremos con el promedio de goles y asistencias por partido, de modo que se valore con justicia al futbolista que cumple cuando juega. Los promedios de estos últimos también oscilan en rangos parecidos, pero podrían ser menores y para evitar sobrevalorar a los jugadores poco eficaces haremos la media geométrica:

Dejamos fuera voluntariamente los porcentajes de acierto a puerta y a gol. Aunque da mucho caché periodístico dichas tasas de acierto, el fútbol es un deporte donde prima la eficacia sobre la eficiencia, y se alineará con más frecuencia al delantero capaz de realizar 10 disparos y mete dos goles que al que dispara 3 y mete uno. Además, al contraponer las acciones ofensivas significativas con las jugadas fallidas ya reflejamos suficientemente el valor que para el colectivo tiene el delantero. Da igual que tengas más o menos acierto en los disparos: Si marcas goles o proporcionas asistencias con regularidad y el balance de tu presencia en el ataque es rentable, serás titular con seguridad. En cambio, si eres un rematador letal que no haces nada más en el terreno de juego estarás condenado al rol de revulsivo.

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Las mejores duplas de las ligas europeas

Luis Suárez y Sturridge, Falcao y Riviere, Messi y Neymar… Atentos a los impresionantes números de las duplas atacantes más efectivas de Europa

He aquí las duplas atacantes más prolíficas y determinantes de sus equipos cuando ya se ha disputado más de la cuarta parte de los principales campeonatos ligueros.

Las cifras individuales son los promedios a partido completo mientras que las de la dupla son los datos absolutos. Así podemos valorar no sólo la importancia del dúo atacante hasta el momento presente, sino intuir si mejorará sumando partidos.

El orden de las duplas lo marca el múltiplo de los goles marcados por el del porcentaje de contribución a los del equipo.

LUIS SUÁREZ & DANIEL STURRIDGE – LIVERPOOL FC

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
LUIS SUAREZ1.500.255.753.330.75
DANIEL STURRIDGE0.890.223.552.221.56
TOTAL DUPLA143553317
% GOLES DEL EQUIPO82.4

Hacía muchos años que el Liverpool no se sentía capaz de aspirar a la Premier League. Después de muchos millones empleados en renovaciones de la plantilla que no terminaban de fructificar, el acierto ha venido por juntar a dos jugadores muy parecidos aunque complementarios y de distinto perfil.

Luis Suárez es el juego entre líneas, el regate, la genialidad, el disparo lejano… Sturridge es la velocidad, el desborde, la verticalidad. Más del 80% de los goles de su equipo explican que estamos ante una pareja que puede llegar a hacer historia si las cosas no se tuercen.

RADAMEL FALCAO & EMMANUEL RIVIERE – AS MONACO

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
RADAMEL FALCAO0.7302.720.642.64
EMMANUEL RIVIERE1.2603.160.640.84
TOTAL DUPLA140451033
% GOLES DEL EQUIPO70.0

El proyecto más ambicioso del pasado período de traspasos decidió para el puesto de delantero centro jugar una doble carta. Fichar al 9 más cotizado del mercado y complementarlo con uno de los mejores delanteros emergentes del campeonato francés. Ambos provienen de equipos rocosos en lo defensivo, el estilo que parece tener más recorrido en Francia.

Falcao es el ariete clásico por definición, capaz de atacar por tierra, mar y aire, pero siempre añadiendo un punto de calidad que le define como goleador adaptable a todo tipo de equipos y torneos. Riviere es la presencia de un delantero potente y atlético que exige a cada defensor el 100% de su repertorio de marcajes sin balón.

DIEGO COSTA & DAVID VILLA – ATLÉTICO DE MADRID

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
DIEGO COSTA1.100.103.601.603.60
DAVID VILLA0.430.222.490.430.97
TOTAL DUPLA153592517
% GOLES DEL EQUIPO57.7

Quienes entendieron que la sustitución de Falcao por Villa era una pérdida neta en el potencial ofensivo colchonero pasaron por alto las limitaciones tácticas que el colombiano imponía a Costa cuando ya estaba empezando a mostrar un rendimiento muy meritorio. El reencuentro de Villa con el protagonismo y la libertad ha conducido a una pareja de ataque muy complementaria.

Costa pone la garra, la potencia, el abarque de terreno, la imposición de su contexto. Villa proporciona el virtuosismo, la experiencia y la ambición por el gol. Gracias a esos 1.53 goles por partido el Atlético se planta en el campo con la tranquilidad de que defendiendo bien se ganan partidos.

SIDNEY SAM & STEFAN KIESSLING – BAYER04 LEVERKUSEN

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
SIDNEY SAM0.700.402.804.202.00
STEFAN KIESSLING0.600.302.700.602.90
TOTAL DUPLA137554849
% GOLES DEL EQUIPO59.0

Tras la marcha de Schürrle se pensó que el ataque del equipo se quedaría algo cojo, pero cuando ya se ha disputado casi un tercio de Bundesliga, lo que se observa es que el Bayer sigue en la pomada gracias a que Kiessling sigue dispuesto a repetir su pichichi del año pasado y Sam está haciendo su trabajo y el de Schürrle a un tiempo.

Kiessling es un delantero tanque 2.0, con altura y envergadura para hacerse con los espacios, pero conducción y regate como para sobrevivir por su cuenta. Sam es la velocidad en estado puro, un atacante que se conduce por el campo como un bólido cuesta abajo y sin freno.

ZLATAN IBRAHIMOVIC & EDINSON CAVANI – PARIS SAINT GERMAIN

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
ZLATAN IBRAHIMOVIC0.450.274.630.641.27
EDINSON CAVANI0.8804.000.881.50
TOTAL DUPLA123831426
% GOLES DEL EQUIPO60.0

Costará acoplar al 100% estos dos monstruos del ataque, pero cualquier resultado incompleto podría llegar a ser satisfactorio. A veces juega Ibra de falso centrocampista, otras es Cavani quien se pone como extremo, y el PSG ha llegado a golear a rivales con el uno sustituyendo al otro.

Zlatan es el sumun del delantero centro: aéreo y terrestre, contundente y regateador, potente y delicado, cien veces genial. Cavani es la sangre llevada al punto de ebullición, la ubicuidad sudorosa, la ferocidad inclemente.

RAFAEL VAN DER VAART & PIERRE-MICHEL LASSOGA – HAMBURG SV

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
RAFAEL VAN DER VAART0.600.402.402.002.50
PIERRE-MICHEL LASSOGA1.3304.441.551.11
TOTAL DUPLA124442730
% GOLES DEL EQUIPO52.2

El retorno de Van der Vaart al único equipo donde rindió a gusto parecía un esfuerzo desesperado del Hamburgo por recuperar en la Bundesliga el puesto que le correspondería por masa social. Siguen deambulando por la zona media de la tabla pero la emergencia de Lassoga, con sus 6 goles en los 4 últimos partidos (incluido un hat-trick en 8 minutos), ha traído varias goleadas esperanzadoras.

Van der Vaart es el enganche puro de toda la vida al que los cambios tácticos lo están poniendo de moda otra vez, con su holismo en la creación y la finalización, con su calidad en cada balón que toca. Lassoga es la voracidad joven que va un metro y un segundo por delante; altura, velocidad y olfato.

WAYNE ROONEY & ROBIN VAN PERSIE – MANCHESTER UNITED

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
WAYNE ROONEY0.550.283.441.791.79
ROBIN VAN PERSIE0.690.144.271.100.97
TOTAL DUPLA93562120
% GOLES DEL EQUIPO64.3

Uno de los legados que dejó Sir Alex Ferguson fue que las transiciones eran necesarias e inevitables y que éstas resultaban más llevaderas si contabas delante con atacantes de primerísimo nivel. Este United en transición no termina de cuajar, y quién sabe si podrá reengancharse a los títulos conforme pasen los meses, pero estos dos jugadores son los responsables de que el descuelgue total aún no se haya producido.

Van Persie es el delantero polivalente que ha sabido pulir defectos para mejorar año a año, y ha gozado de la élite gracias a su potente disparo, su velocidad armando el pie y la inteligencia táctica inculcada por Wenger. Rooney es el futbolista total, capaz de ser el mejor centrocampista pero incapaz de no ir sumando goles de cualquier factura posible.

ALESSIO CERCI & CIRO INMOBILE – TORINO FC

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
ALESSIO CERCI0.730.123.392.551.94
CIRO INMOBILE0.360.362.001.091.64
TOTAL DUPLA83392725
% GOLES DEL EQUIPO61.5

Cuando en un club modesto emerge un futbolista rompedor todos los patrones tácticos de partida se dejan a un lado y se allana el camino para que la progresión de ese jugador tire del resto del equipo.

Es lo que ha sucedido con Alessio Cerci, uno de los futbolistas revelación de los últimos meses, un trequartista veloz, robusto, desequilibrante y con olfato que ha pasado como muchos otros de la banda al área. Junto a él, Inmobile, el compañero necesario para fijar centrales y realizar aclarados, obligado a entender el juego entre líneas.

LIONEL MESSI & NEYMAR DA SILVA – FC BARCELONA

GOLESASISTENCIASDISPAROSREGATESFALTAS SUFRIDAS
LIONEL MESSI1.070.405.204.531.73
NEYMAR DA SILVA0.410.833.174.694.69
TOTAL DUPLA119626847
% GOLES DEL EQUIPO36.7

Sin duda alguna es la más espectacular de la lista. Resulta una incógnita saber si a largo plazo será sostenible y si beneficiará o no a su equipo, pero sumar en el mismo equipo a dos jugadores que 15 veces por partido regatean o sacan la falta del rival tiene que conducir a alguna sinergia positiva.

Messi sigue poniendo el gol, el gol y el gol, habitante de un ecosistema único que existe para sacar el jugo de su fútbol casi inacabable. Neymar es la omnipresencia en el ataque: veloz, desequilibrante en estático o en movimiento, genial y autoconsciente. Por lo pronto la aportación goleadora conjunta no supera la de Leo de otros años, pero si sumamos las asistencias vemos que su peso total acabará siendo indiscutible.

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El 4-4-2 de Ancelotti

¿Juega Ancelotti con un 4-4-2 tal y como proclama? Analizamos las posiciones de los jugadores del Real Madrid para comprobar si el técnico cumple su palabra

Tras la diputa de las primeras jornadas, la falta de concreción en el juego del Real Madrid ha ido desatando todo tipo de análisis y críticas.

Una de ellas la ha despejado el técnico cuando ha tenido que aclarar que durante todo el campeonato su equipo se plantaba con un 4-4-2 en el terreno de juego. No hemos sido pocos los que hemos fruncido el ceño extrañados pues dábamos por supuesto que al jugar Benzema, Cristiano y Di María o Bale, se conformaba un tridente, por detrás del cual parecían situarse Modric e Isco a distintas alturas pero compartiendo la creación, a lo que se sumaba el jugador de cierre, puesto por el que habrían pasado Illaramendi, Khedira y Casemiro.

Incluso aquí se estudió el posible proceso de “verratización” de Isco.

Veamos las posiciones promedio de los jugadores claves para determinar si ese dibujo ha sido efectivamente un 4-4-2 o si por el contrario dicha aclaración del entrenador ha sido una manera de desviar la atención. Para cada uno de ellos hemos adoptado un color:

  • ROJO – Cristiano Ronaldo
  • AMARILLO – Benzema
  • CELESTE – Di María o Bale
  • AZUL – Isco
  • BLANCO – Modric
  • NEGRO – Özil

A la hora de interpretar la posición promedio no debemos ubicar los puntos de cada jugador en el mapa mental que nos haríamos del sistema, sino mirar las posiciones relativas entre ellos, pues en el fútbol actual los movimientos de permuta son abundantes.

Real Madrid 2 – 1 Betis (Jornada 1)

Granada 0 – 1 Real Madrid (Jornada 2)

Real Madrid 3 – 1 Athletic (Jornada 3)

Villarreal 2 – 2 Real Madrid (Jornada 4)

Real Madrid 4 – 1 Getafe (Jornada 5)

Elche 1 – 2 Real Madrid (Jornada 6)

Real Madrid 0 – 1 Atlético de Madrid (Jornada 7)

Varias observaciones que hacer:

  • Invariablemente Modric se ha colocado bastante más retrasado que Isco, por lo que no se puede decir que hayan jugado en la misma línea.
  • Salvo en el partido contra el Granada en que participó Özil en el puesto de enganche, Cristiano y Benzema han sido siempre los dos jugadores más adelantados.
  • Isco siempre ha jugado bastante escorado a la izquierda y siempre por detrás de Cristiano y Di María. Bale, bastante a la derecha, siempre por detrás de la pareja de delanteros.
  • Entre Isco y Di María o Bale se ha mantenido una distancia media que oscila entre un tercio y la mitad de la anchura del campo sin que hubiese nunca un jugador (salvo Özil contra el Granada) que ocupase esa parcela.

Por tanto, a la luz de estos datos es forzoso concluir que tal y como ha dicho Ancelotti el Madrid ha estado jugando con un 4-4-2 (o más exactamente su variante 4-2-2) que es el mismo sistema con el que jugaba el PSG el año pasado, con Cristiano haciendo las veces de Lavezzi, Benzema ejerciendo como Ibrahimovic, Bale o Di María ocupando las zonas de Lucas Moura, Isco en el lugar de Pastore y Modric realizando la misma labor que Verratti.

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