Connect with us

Opinion

Querido Neymar: una novela de final infeliz

Neymar no ha vuelto al Barcelona, pero ha estado presente todo el verano y lo seguirá estando durante los próximos meses. La demostración empírica de que el club no tiene rumbo conocido.

Es difícil explicar qué ha ocurrido con el fichaje de Neymar por el Barcelona. El culebrón del verano terminó de la peor forma posible, con los protagonistas separados por la distancia pese al amor mutuo. Pero para llegar hasta esa situación se han sucedido una serie de despropósitos, dislates e incoherencias que ya están afectando a los resultados del equipo sobre el terreno de juego y que te vendrán fenomenal para sacar partido a tus apuestas en Codere esta temporada. Porque las consecuencias de lo que hemos vivido se perpetuarán mientras el club siga dirigido, gestionado y entrenado por las mismas personas que lo han llevado hasta esta situación. Un conjunto que asegura la improvisación, el desconocimiento y la inoperancia.

Este cuento empieza en marzo de 2019, cuando Griezmann llama a las oficinas del Camp Nou para firmar un contrato que se le ofreció el verano pasado. El orgullo propio del club, con el presidente a la cabeza, cerró inicialmente las puertas al francés, pero solo inicialmente. Una vez que Bartomeu y la dirección deportiva comprobaron que nadie quería venir al Barca (como ha ocurrido durante los últimos veranos), tocó llamarlo y desdecirse de la primera respuesta. Faltos de opciones en el mercado, y conscientes de sus serias limitaciones para entender su funcionamiento y las negociaciones con agentes y clubes (ya no hablemos de la completa inexistencia de un proyecto deportivo longevo, sostenible y sensato regado por unas cuentas titubeantes y un entorno sociopolítico más que tenebroso), la del francés era la única opción factible, por lo que, crédito mediante y tocando las barbas de la familia Gil, llevaron adelante la operación.

Todo se torció pocas semanas después, cuando el teléfono volvió a sonar. Esta vez era Neymar el que, entre lloros y lamentos, pedía volver “a casa”. Que se había equivocado, que nunca debió marcharse, que si la remontada al PSG en el Camp Nou años atrás fue el mejor momento de su carrera… ¿Tener nuevamente a uno de los mejores futbolistas del mundo, o no fichar a quien te dejó tirado y denunciado ante los tribunales por una prima de renovación firmada apenas unos meses antes? Eligieron lo primero (loable), pero vaya ejecución. 2 meses de bombardeo diario sobre cómo un francés, un notario y un economista tratan de fichar a un tipo de 222 millones de euros a cambio de un paquete de pipas. Y encima ante el PSG, club amigo donde los haya los últimos años y con dinero por castigo. ¿A quién se le ocurrió la idea?

Y ahora lo importante: las consecuencias para el equipo. Adiós a la implicación de Rakitic, señalado en todas las quinielas como pieza de cambio, más incógnitas sobre Dembélé, también señalado como posible regalo en estas operaciones, dudas para Semedo, Umtiti, Todibo, Arthur, Arturo Vidal… Visto lo visto, debemos dar gracias al destino de que esa operación no saliera adelante, el club podía haber hecho el ridículo de forma más clara aún si hubiese aceptado la propuesta final perfecta del club parisino: 150 millones de euros, Rakitic y Todibo en propiedad, Dembélé cedido un año gratis… a cambio de un tipo de capa caída con un metatarsiano de dudosa fiabilidad y una absoluta falta de dignidad profesional y humana.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *