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Opinion

España, sin rumbo a la Eurocopa 2020

La selección española afronta los últimos meses antes de la Eurocopa sumida en el caos futbolístico y directivo. Solo el milagro nos salvará de un desastre seguro con un culpable claro: Rubiales

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Cabría pensar que a menos de un año para se celebre la Eurocopa de 2020 nuestra selección nacional debería tenerlo prácticamente atado: plantilla casi definida en casi todas las posiciones, mecanismos de juego más interiorizados que el padre nuestro, confianza ciega en el equipo directivo… Pues bien, no se cumple ninguna de las 3 cosas ni por asomo. Y lo peor de todo es que difícilmente se va a cumplir alguna de estas condiciones cuando se ponga a rodar el balón en el primer partido de la competición.

En lo que respecto a jugadores la selección es un hazmerreír. No se trata solo (que ya es mucho) del evidente bajón de calidad técnica y físico de nuestros seleccionables una vez se han ido retirando los jugadores que sí lo ganaron todo y marcaban la diferencia. A la falta de prestaciones futbolísticas (alguno dirá que no tienen minutos suficientes en sus clubes) se unen los vaivenes en las convocatorias de Luis Enrique primero, Robert Moreno después, y es de suponer que nuevamente de Luis Enrique en su regreso para vestir la camiseta de España 2020. Con el pretexto de probar jugadores lo único que se ha conseguido inflar los datos de debutantes, porque resultados a decir verdad no ha dado prácticamente ninguno, ni aquellos de los que se esperaba que dicen un paso al frente ni de los que querían soprender. Que está muy bien apostar, pero esto es fútbol profesional. Decenas de nuevos chicos han sido convocados y con toda su ilusión han debutado… Para demostrar lo que ya sabíamos todos, que no dan el nivel.

Sobre cohesión del grupo, interiorización de técnicas y estrategias, o adaptación a los métodos de juego y movimientos requeridos, solo podemos hablar de mayúsculo desastre. Fundamentalmente por los cambios de entrenador de Rubiales, pero también por la constante rotación de la plantilla. Imposible poder realizar los automatismos de juego que uno u otro u otro exigen en los entrenamientos si pasado mañana no están sentados en el banco. Los jugadores a lo mejor son técnicamente limitados, pero no tontos, y sabes detectar la sinrazón deportiva. Si no sabemos a lo que jugamos, imposible ponerlo en práctica.

Para rematar el desastre, la dirección de la RFEF es el hazmerreír de medio mundo. De acuerdo, las circunstancias familiares de Luis Enrique crearon una situación poco usual, y los egos de unos y otros han podido más que las buenas palabras iniciales de concordia al dejar el cargo o asumirlo. Pero en la gestión de toda esta crisis institucionales el presidente de la federación ¿no tiene otra forma de actuar? La vehemencia de sus decisiones ya es conocida por los aficionados, sus motivos tendrá para elegir un camino en cada caso, pero hay un examen final que nunca falla y lo tenemos a la vuelta del esquina. Cualquier otra cosa que no sea el sobresaliente, tras haber sido el mismo Rubiales el que ha tomado todas las decisiones con mano de hierro, será un absoluto fracaso que no puede traducirse de otra forma que no sea abandonando la dirección de la federación española de inmediato.

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