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Opinion

El milagro de Valencia: el éxito que sucede al caos

El Valencia alcanza los octavos de final de la Champions League como primero de grupo y contra todo pronóstico tras los acontecimientos sucedidos en los últimos meses.

Ya está. Por fin. Se obró el milagro. Se conjuntaron los astros. El Valencia está en octavos de final de Champions League después de siete temporadas completas sin degustar el aroma de la élite continental del fútbol y los aficionados lo celebran como no puede ser para menos. Eso sí, ni las mejores casas de apuestas deportivas y las más optimistas hubieran soñado jamás que algo así ocurriría tras la destitución fulminante de Marcelino y la llegada de Celades, el despido “cordial” de Alemany, el follón médico de Gijón, las injerencias directivas en la dirección deportiva, los irrisorios nombramientos de cargos o la invisibilidad de Peter Lim.

El fútbol a veces tiene estas cosas, imposibles de justificar. Lo cierto es que Celades, un don nadie en esto de entrenar equipos de primer nivel, ha logrado mantener la competitividad de una plantilla molesta por la salida de Marcelino. La madurez del grupo ha jugado a favor del novato, que vestido con una modosa modestia ha dado pequeñas pinceladas al grupo con resultado. Ha sentado a Guedes, ha dado alas a Ferrán Torres, ha denostado por completo a Correia… Muestras de una supuesta independencia respecto de Lim y Mendes que habrá que certificar en el futuro.

La salida pactada de Alemany es el fruto de la salida de Marcelino, aunque no hayan coincidido en el tiempo. Lo cierto es que el anterior director deportivo ya no tenía oficio alguno una vez descabezado su entrenador, y recorrer pasillos sin objetivo definido no era el destino deseado por ninguna de las partes, por mucha cláusula y compensación que intervenga. La buena voluntad de ambas partes ha hecho posible la salida pactada acordada, pero no resulta esperanzador perder a uno de los mejores directores técnicos del mercado, resultados a la vista. Durará poco en la cola del paro.

En el día a día del club las lesiones y la desconfianza del núcleo duro del vestuario hacia los nuevos servicios médicos dirigidos por Pedro López Mateu salen rentables a las compañías aéreas, que bien podrían sopesar la creación de una ruta fija entre Levante y Gijón. Allí está la consulta del traumatólogo de confianza de muchos jugadores Toño Maestro, una relación que la dirección no ha podido cortar pese a intentarlo. En lo que son los despachos, el Valencia protagoniza una bonita comedia con Anil Murthy como maestro de ceremonias ante la ausencia del jefe, y escoltado por un puñado de desconocedores absolutos del funcionamiento de un club de fútbol. Y como muestra el devenir del fútbol base y la cantera del club, al mando de personal incompetente en materia deportiva y de formación.

Hoy conoceremos el rival que le tocará al Valencia en este sueño que es la Champions League, y regresará la ilusión de ver al equipo donde merece. Pero cuanto todo pase, la temporada acabe y los focos se apaguen, volverá esa extraña sensación de ser víctimas de las ocurrencias de un tipo de Singapur, una sensación sin final conocido a la vista.

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