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Futbolistica Metrica

Un ratio para evaluar a los mejores medios ofensivos de las ligas europeas en los últimos 5 años

Fernando Geryon analiza en Futbolística Métrica qué valores hay que tener en cuenta para ponderar a los mejores medios ofensivos de las ligas europeas

Antes que nada recomiendo leer Introducción de emergencia a la Contabilidad de Costes para entender el fundamento y el proceso seguido. No quiero leer que aqui se escapan miles y miles de circunstancias ni cosas por el estilo.

A LA BUSCA DE STANDARDS SIGNIFICATIVOS

¿Se puede evaluar todas y cada una de las circunstancias que se dan en un terreno de juego para evaluar la calidad de un medio ofensivo? La respuesta no es ni sí, ni no, la respuesta es para qué. Conforme a lo que hemos visto en los análisis de coste la información relevante no es tanto la información más exhaustiva sino aquella que es significativa y accesible a la vez. Un medio ofensivo recibe 78 balones y devuelve en buenas condiciones 71, de los cuales 14 fueron atrás, 35 en la misma línea y 22 a jugadores que estaban más adelantados. De entre estos algunos los pierde el otro jugador por precipitarse en la jugada, otros porque el balón se le hacía llegar en una posición poco ventajosa y el resto son controlados por el receptor que puede comenzar a reelaborar la jugada ¿Se podría registrar esto? Desde luego, pero llegar a ese punto de detalle implica dedicar horas y horas a obtener un dato que, a la postre, puede no ser tan importante. Es más razonable desde nuestra perspectiva asumir que de cada 100 pases dados algunos se perderán otros no, y que de los que no algunos serán mérito del centrocampista y otros del receptor.


Supongamos que queremos calcular el peso de un cuerpo humano; si ponemos en la balanza la piel, los huesos, los músculos, las vísceras, la grasa y la sangre tendremos una cifra que, al 90% coincidirá con la del peso completo. ¿Y los tendones, y los nervios, y las mucosas, y los bronquios, y…? Docenas de otros elementos tienen su peso, pero los primeros 6 ya nos daban una información suficientemente relevante como para poder abstraer el resto (obviándolos o estimándolos a partir de aquellos).


La lista de los datos que he utilizado para elaborar standards son:


-Asistencias del jugador
-Goles del jugador
-Goles de su equipo
-Asistencias de los máximos asistidores de las 5 ligas más grandes
-Goles de los equipos campeones de esas mismas ligas
-Goles encajados por su equipo
-Puntos conseguidos por el equipo

Todos estos datos son manejados en una perspectiva temporal de los últimos 4-5 años, la cual me parece una fracción de tiempo muy adecuada para evaluar carreras futbolísticas, pues la mayoría de profesionales se desempeñan en unos 3 lustros, a veces 2, a veces 4.


¿Hay otros datos de los que se pueda echar mano para completar los cálculos? ¡Sin duda! Cientos de ellos en realidad: regates intentados y conseguidos, faltas recibidas y amonestaciones provocadas, balones perdidos, calidad de los acompañantes, calidad de los rivales, etc. Pero todos ellos juntos no sumarían la relevancia de aquellos 7 escritos antes y en cambio harían muy farragoso el análisis. Resulta más eficiente considerar que o bien no son tan significativos, o bien son circunstancias que a la larga acaban compensándose en unas ocasiones con otras.


No se pretende aquí por tanto un análisis exhaustivo, sino un análisis relevante, que pueda ser cuestionable pero no discutible.


LA VARIANTE INDIVIDUAL


¿Medio ofensivo, volante, organizador? Las cualidades técnicas y tácticas esenciales de los jugadores que suelen jugar por el centro, tras los delanteros y por delante de defensas y medios de cierre, es muy diversa. Pero todos tienen las mismas cualidades funcionales: Jugar por el centro (sin invadir los terrenos de los jugadores de banda), tras los delanteros (sean uno, dos o tres, constituyendo la segunda línea de presión y culminación y  la primera de creación) y por delante de todos los jugadores de características más defensivas (portero, defensas y mediocentros defensivos, es decir, que es el primer jugador cuya responsabilidad defensiva es limitada).  Aquí hemos preferido denominarlos, en atención a sus cualidades funcionales,  medios ofensivos, por ser indefectiblemente jugadores de medio-campo y por tener como función principal, mejorar el juego ofensivo de su equipo.


Cada medio-ofensivo es único. Acaso sea esta la posición del campo más difícil de definir a efectos esenciales, porque hay centrocampistas ofensivos cuya llegada supera a la mayoría de delanteros pero que no aligeran el juego combinativo de sus equipos, los hay que son capaces de organizar como un reloj el juego de sus compañeros pero cuya dependencia de ellos es tan grande que por sí solos se convierten en jugadores grises, los hay que son capaces de un gran despliegue físico y los hay que basculan en todo momento de una banda a la otra, los hay técnicamente finísimos y los hay que sólo dominan tres movimientos básicos que repiten con admirable eficacia una y otra vez.  Pero hay algo que les une a todos ellos. Sin su concurso sus equipos son menos ofensivos, menos capaces de hacer gol y de mandar en los partidos.


Por tanto la cualidad general de un medio ofensivo es mejorar el ataque de sus compañeros. Para ello es importante que, a efectos generales, sea un buen jugador, lo más completo posible, capaz de pasar y recibir sin cansarse y cometiendo el menor número de fallos posibles, si bien es preferible un centrocampista que sufra errores que uno que no tenga iniciativa. Es por ello que si hay una estadística que define mejor que nada la calidad intrínseca de un medio ofensivo esta es los datos de asistencias. De nada vale que el centrocampista tenga el balón, que lo controle, que lo pase y lo reciba sin perderlo si la jugada no se finaliza. Del mismo modo que el delantero está autorizado a disparar  a puerta siempre que pueda, hay un jugador que no tiene que esperar circunstancia especial alguna para buscar el pase de gol, y éste lo mismo viene de la triangulación, que del pase en largo, que de la conducción hasta el área. Un buen medio ofensivo ha de ser, necesariamente, buen asistidor, y para ello no basta con ser eficiente, también hay que ser eficaz. Cuando se abandona la eficiencia por la eficacia se corren riesgos, pero el fútbol es un juego de bajo tanteo donde juegan 11 jugadores y donde el premio es tan alto que la asunción de riesgos (que normalmente son reducibles por los otros compañeros) acaba siendo decisiva a la hora de resolver partidos. Hay grandísimos centrocampistas de ¾ de cancha cuyos datos de asistencias son pobres: Ello no les hace malos jugadores, pero sí jugadores mejorables. En cambio un centrocampista cuyos datos de asistencias sean altos podrá permitirse el lujo de ser imperfecto, pues si cumple al 100% su función tendrá derecho a que sus compañeros compensen sus defectos.


Siendo el dato de asistencias acaso el más importante de un medio ofensivo no ha de serlo aisladamente. ¿De qué valdría un jugador que diese muchas asistencias a costa de malgastar jugadas y de elegir continuamente malas opciones de culminación? Nos encontraríamos con un jugador que ni sería eficiente ni sería eficaz, pues por más asistencias que dé, siendo como es el fútbol un deporte de equipo  se hacen menos valiosas si a cambio sus compañeros  meten menos goles. Y es que el medio ofensivo es acaso el jugador más dependiente de los éxitos de su equipo para su valoración individual, y en concreto del éxito ofensivo que es donde se han de concentrar las cualidades individuales del medio ofensivo.


Por tanto el Ratio Individual habrá de contemplar tanto la capacidad de dar asistencias como de conseguir goles de sus compañeros. Cómo lo haga (controlando, arriesgando, conduciendo…) vendrá condicionado por sus cualidades esenciales, pero lo importante no es el proceso, sino el resultado. Para relativizar ambos datos usamos, en el primer caso, la media de los máximos asistidores de las principales ligas, por lo que cocientes superiores a 1 corresponderán a auténticos especialistas, y en el segundo caso la media de goles de los últimos campeones de las ligas más importantes, por lo que acercarse a 1 ya será indicio de excelencia en el juego ofensivo de ese equipo y del cual el medio ofensivo es la pieza central. La mayor parte de los cálculos se hacen en base a promedios a 35 partidos.


El Ratio Individual (RI), por tanto quedará así.

Sin embargo el segundo cociente podría inflar el valor individual de un jugador que militase en un equipo especialmente goleador y que no disputase la mayor parte de los partidos, por lo que será menester corregirlo para no caer en sobrevaloraciones:


Cor = Partidos disputados/35


Por lo tanto el Ratio Individual quedaría así:

Se podrá objetar que la ausencia del factor de corrección en el denominador del segundo cociente desvirtúa el cálculo para el jugador que juegue pocos partidos, pero ello se debe a dos razones. La primera es que si estuviese en ambos términos acabaría afectando a los datos de asistencias. La segunda es que esa anomalía en el cálculo da más información de la que quita pues en un jugador cuyo valor individual está referido al colectivo el segundo cociente premia a aquellos centrocampistas que jueguen más partidos como titular, si bien castiga a los que sufren lesiones. Pero dado que la perspectiva del estudio es a varios años, y dado que buena parte de las lesiones de los medio ofensivos son más estructurales que producto de entradas, y valorando que un jugador que ha de ser pieza fundamental de un equipo ha de ser peor si tiene tendencia a lesionarse,  dicha objeción no ha de ser necesariamente decisiva.


LA VARIANTE COLECTIVA


Los datos individuales nos proporcionan la imagen de un centrocampista funcionalmente creativo: Ha de serlo aquel que propicia que sus compañeros metan muchos goles y más aún si buena parte de ellos se deben a asistencias propias. Pero el juego ofensivo en su conjunto es una suma de acciones tácticas variadas cuyo fin, el gol, rara vez llega.


Mientras tanto el principal jugador en la generación de ese caudal es el máximo responsable del balón, de lo que se hace con él, de en qué terrenos se coloca y hacia que jugadores va a parar. Si de vez en cuando lo pierde habrá otros jugadores tras él que se encarguen de recuperarlo, aunque a veces no se consigue y la pérdida acaba en gol en contra. Si las pérdidas son abundantes las jugadas contrarias se multiplicarán y la ley de los grandes números dice que a la larga un centrocampista poco eficiente jugará en un equipo que encaja más goles.


Es por ello que al contrario de lo que sucede con el resto de jugadores ofensivos, cuyas intervenciones de ataque directas ayudan al conjunto, el medio ofensivo suele sacrificar estas por el bien del conjunto, centrándose más en realizar acciones eficientes que conduzcan (en pocos pases o en un proceso largo, eso es relativamente indiferente) a la elaboración de una jugada de gol. Pero suele suceder que el medio ofensivo dispone de una mejor imagen del juego que el resto de sus compañeros, más centrados en cumplir sus labores de definición, desmarque o desborde, y por tanto es el primero en detectar atascos en las acciones del resto de jugadores. Si en esos instantes dispone del balón y encuentra los huecos precisos, es menester que por un momento, y por el bien del juego colectivo, sea individualista y no renuncie a emprender una jugada individual, ya sea esta de conducción o de disparo. En esas condiciones las llegadas de los medio ofensivos son poderosas armas que desarman tácticamente al rival y los goles conseguidos así suelen ser un plus que incrementa la eficacia y a veces la eficiencia del conjunto. Por ello, si a las cualidades habituales del medio ofensivo, éste añade el gol, nos hallaremos ante un jugador completo que siempre será tácticamente rentable.


Pero como dijimos antes, no hay jugador cuya valoración dependa más del éxito conjunto que éste, por tanto será preciso valorar a efectos colectivos la cantidad de victorias, empates y derrotas del equipo.


El Rato Colectivo tendrá que valorar de manera directa esos goles con los que el medio ofensivo contribuye al caudal ofensivo del conjunto, pero también deberá valorar de manera inversa los goles encajados, a la larga síntoma de malas decisiones a la hora de gestionar el balón. Cuanto más alto sea este primer cociente (que normalmente será una fracción inferior a 1 pero que en ocasiones podría superarlo), más decisivo y eficiente a la vez  se podrá considerar al centrocampista. Al mismo tiempo este cociente será afectado por el porcentaje de puntos conseguidos por el equipo, de modo que aquellos centrocampistas que hagan jugar bien al equipo (más allá de las valoraciones técnicas o estéticas), mejor ratio colectivo alcanzará.


El Ratio Colectivo (RC), quedará así:


Sin embargo el segundo elemento podría inflar artificialmente el valor colectivo de un jugador en aquellos casos en los que el centrocampista no dispute un numero suficientemente alto de partidos y milite en un equipo especialmente ganador o bien penalizarle cuando a pesar de jugar poco su equipo fuese muy goleado. Para evitarlo añadiremos un factor de corrección a los goles del resto del equipo y al porcentaje de victorias que tomará como base los deseables 35 partidos por temporada:

Cor = Partidos/35


Este factor de corrección se insertaría así:

EL CULMEN DE LA RELEVANCIA: EL FACTOR GLOBAL


Cuando se manejan elementos que se adicionan es preciso ponderar cada uno de ellos para asegurarnos de que el resultado global no este aquejado de la sobrevaloración de alguno de sus componentes. No así cuando de lo que se trata es de emplear factores. La precaución sobra pues si entendemos que un delantero será mejor cuanto más alto sea su RI y su RC, tomados independientemente, el múltiplo de ambos crece con cada uno de ellos. Hemos tomado por convención que incluso en el caso del más egoísta de los jugadores el factor colectivo ha de ser igualmente apreciable que el individual, aunque cada cual puede ponderar cada uno de ellos según considere oportuno.


De este modo el ratio global resultante, el que valora de manera relevante la calidad de un delantero tanto a nivel individual como colectivo tomando como base de cálculo los datos más significativos sería:


RG = RI x RC x 100


Como el múltiplo de cantidades inferiores a 1,0 suelen arrojar cifras muy pequeñas, se ha añadido el 100 para que la cifra resultante sea un número más fácil de retener.


UNA OBJECIÓN MATEMÁTICA


Si bien todo el proceso seguido produce un ratio relevante y eficiente tomando como base información breve pero muy significativa, el resultado final adolece de cierta desproporción debido al carácter multiplicativo de los factores. El orden de los resultados finales puede parecernos coherente, pero  no así las diferencias de cuantía.


La estadística descriptiva nos provee de una sencilla herramienta para ajustar este tipo de desviaciones, que es la media geométrica. Mientras que la media aritmética halla el promedio entre N cantidades sumadas dividiendo el total entre N, la media aritmética halla un promedio entre cantidades multiplicadas, pero para promediar se utiliza no el cociente (que no tendría relevancia proporcional), sino la raiz cuadrada, o en su caso la raiz N.


El ratio final por tanto quedaría así:
            ____  
RF= 2/  RG


UNA OBJECIÓN HISTÓRICA


He aquí el final del proceso.


Sí, hemos tenido en cuenta las cualidades individuales y colectivas de los medio ofensivos para sacar una cifra, una única cifra, que nos indique su calidad, juegue más o juegue menos. Podemos decir que este ratio nos dice en general, cuales centrocampistas son mejores y cuales peores, incluso con cierta proporcionalidad.


Pero cuando tenemos que elegir entre los mejores medio ofensivos en un determinado período, no rebuscamos hasta en los últimos rincones hasta encontrar los más valiosos, sino que elegimos de entre los que se nos vienen a la cabeza, digamos que entre los más prominentes. Y es que la historia es la historia, y para ser el mejor en un período determinado hay que serlo durante todo ese período, y para ello nada mejor que utilizar nuestro ratio no como resultado final, sino como coeficiente que aplicar lo que en realidad ya ha sido.


Es por ello que a la hora de hacer la lista definitiva multiplicaremos el ratio final por la suma de asistencias, goles, partidos jugados y victorias de su equipo, en los últimos 5 años, si bien ponderaremos las asistencias con el triple de valor que cada uno de los otros tres factores. De este modo jugadores que por lesiones u otros motivos han estado menos presentes en las cifras sufrirán la penalización de no haber podido mostrar su calidad, dejando paso a aquellos que, de un modo u otro, acabaron actuando de manera más constante y decisiva.


ANEXO I


Con el fin de poder establecer comparaciones posteriores a largo plazo y en una escala de 100 puntos, definimos como valores de referencia máximos los siguientes:

  • Asistencias: 20, por ser la cifra más alta alcanzada por un jugador en el quinquenio 2005-10 en las principales 5 ligas europeas
  • Goles compañeros: 94, por ser la diferencia entre la cifra más alta de goles de ese período, 105, y la de máxima cifra de goles contemplados
  • Goles propios: 11, por ser la décima parte (una por cada jugador de campo) del máximo de goles metidos por un campeón nacional en ese período
  • Goles encajados: 22, por ser la cifra más baja conseguida por un club en el período y en esas ligas
  • % Puntos del equipo: 100
  • Titularidades: 35 (o 32)
  • Victorias del equipo: 38 (o 34)


Tomando como referencias estas cifras, el ratio más alto posible sería:

  • Ratio Individual: 1,786
  • Ratio Colectivo:  50,0000
  • Ratio Final: 94.50
  • Valor Histórico de referencia: 13.610


De este modo se puede establecer una tabla logarítmica de valor 100 cuyas correspondencias serían:

13.610 à 100
2.722 à 95
1.361 à 90
907 à 85

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¿Es Messi mejor goleador que Hugo Sánchez?

Hugo Sánchez es uno de los mejores goleadores de toda la historia pero, ¿es Messi mejor en esta faceta del juego? Fernando Geryon analiza ambos jugadores

UNOS CUANTOS LINKS PREVIOS

http://es.wikipedia.org/wiki/Interpolaci%C3%B3n_lineal

Acerca de la Interpolación lineal.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_grandes_n%C3%BAmeros

Acerca de la Ley de los Grandes Números.

https://www.futbolia.com/futbolistica-metrica/messi-no-es-el-mejor-sin-discusion

Para el desglose de goles de Messi en la temporada pasada.

https://www.futbolia.com/futbolistica-metrica/las-cifras-infladas-de-barcelona-y-real-madrid-de-messi-y-cristiano

Para el desglose en la temporada actual hasta la jornada 26 (será paulatinamente reactualizado), así como para la definición de “gol inútil” y “argumento de partido”.

LAS DIFICULTADES PARA COMPARAR… VENCIDAS

No deja de ser un cliché aquello de que no se pueden comparar jugadores de épocas distintas: Distintas maneras de jugar, distintas preparaciones físicas, distintos entornos socioeconómicos, distinta trascendencia…  En la mayor parte de las ocasiones la persona que se agarra  a dicho cliché lo hace o por incapacidad de entender que sólo tiene sentido comparar lo que es distinto o bien por falta de interés en ello. Nadie duda de qué alimenta más, si un litro de leche o dos. En cambio la comparación se vuelve pertinente cuando comparamos un litro de leche con un litro de vino. Costará más o menos hacer la comparación o llegar a conclusiones, pero sólo se compara lo distinto.

En el anterior post sobre la inflación de las cifras goleadoras de Messi y CR, varios participantes se quejaban de que comparase los goles útiles de ambos con las cifras de goleadores del pasado, de que no lo hiciese sobre la cifra de goles útiles.

Insistiendo, como siempre porque es el objeto central de este blog, en la relevancia de la información, aduje que el coste de ésta me parecía excesivo en comparación con la duda que se quería saldar. El mecanismo seguido había sido simple y sistemático, pero tedioso: Ir jornada a jornada viendo encuentro por encuentro de Barça y Madrid para ver el resultado, los goleadores y el orden de gol.

Para resolver ese agujero informativo recurrí a la interpolación de datos. Si partimos de la base de que la proporción entre goles de un jugador y su equipo se va a mantener más o menos constante tanto si esos goles son útiles, como si no, se podían inferir cifras aproximadas (en horquillas más o menos amplias) que pudiésemos detraer a las cifras totales para poder establecer, sino una comparación exacta, si una primera aproximación. El resultado de aplicar esa interpolación a distintos pichichis de los últimos 15 años arrojaba la conclusión de que meter 20 goles tenía un gran mérito, que meter 25 tenía un mérito extraordinario pero que cuando se pasa de 30, la cifra de goles inútiles crecía exponencialmente, y esa capacidad goleadora reflejaba más la superioridad del jugador que una capacidad goleadora proporcional a dicha cifra.

Por el camino quedó de manifiesto que ese método permitía no sólo abreviar en la tediosa búsqueda de datos sino extender la comparación a jugadores de épocas pasadas, de antes de que se colgasen todas las crónicas de partidos en Internet. Para  probar utilicé como primer y único conejillo de Indias a Hugo Sánchez, máximo goleador de la liga española  en 5 años y poseedor de ese record de 38 goles que los dos máximos goleadores de la Liga amenazan con derribar.

ERAN OTROS TIEMPOS

Por aquel entonces no existía Internet, ni el Pay-per-View, y Canal + estaba a punto de desembarcar. Los clubes manejaban cifras de negocio muy inferiores y la principal vía de ingresos era la suma de los abonos y las entradas. Se obtenían patrocinios para la camiseta, para la publicidad estática en los estadios y sólo se retransmitía por televisión un partido por semana. Para el resto estaba la radio de la cual extraían los clubes ingresos adicionales por el alquiler de cabinas en el estadio. Cuando muchos deportistas de cierta edad dicen “no había visto nunca un jugador tan…” se olvidan de que durante muchos años sólo veían 2-3 partidos  a la semana como mucho (la mitad en el estadio), muy lejos de los 15-20 al alcance de cualquiera hoy día. Las cifras de traspasos record de aquella época (en euros actuales, corregidos por la inflación) oscilaban entre los 15 millones por Maradona en 1984, los 20 por Ruud Gullit en 1987 o los 25 por Roberto Baggio en 1990. Las victorias se premiaban con dos puntos.

En aquellos tiempos en la liga española mandaba con autoridad el Real Madrid que encadenó 5 ligas consecutivas con una generación de canteranos conocida como la Quinta del Buitre, a la que algunos complementaron con la Quinta de los Machos (Gallego, Gordillo, Camacho, Hugo Sánchez), todos ellos jugadores dignos de ser comparados con los mejores en sus puestos hoy día.

De entre ellos destacaba con personalidad propia el mexicano Hugo Sánchez quien desembarcó en la Liga de manos de un Atlético de Madrid que a la sazón se mantenía como espectador frente a la lucha que enfrentaba a los dos grandes de la Liga por desbancar del título de campeón a los clubes históricos del País Vasco.

Pese a ello no pasó desapercibida la trayectoria del jugador de México D.F, que pasó de los 8 goles en 10 partidos de su primera temporada a los 19 en 34 que le dieron su primer pichichi en su última temporada en el Manzanares, en la liga 1984-85.

Aquella liga la había ganado el Barcelona y el Madrid contraatacó incorporando al mejor goleador del campeonato el cual había quedado en libertad. En 4 de los 5 torneos consecutivos logrados por el club de Concha Espina, el mexicano se alzó con el título de máximo goleador, alcanzando el techo histórico de la liga, 38 goles. Ese mismo año en que Hugo marcó ese record su equipo también alcanzaba la cota máxima en una liga de 20 equipos, con 107 goles.

Pero ya decíamos que eran otros tiempos. Porque aunque el dominio de aquel Madrid podía resultar tan evidente como hoy lo es el del Barcelona, la mayor parte de esos goles se producían en partidos donde ambas porterías eran perforadas y donde la victoria blanca solía provenir de un intercambio de goles que solían beneficiarles a ellos. Se marcaban muchos goles, pero la mayoría de ellos eran imprescindibles para lograr la victoria.

ESTIMACIÓN DE GOLES ÚTILES EN LA ÉPOCA DORADA DE HUGO SÁNCHEZ

Hemos querido considerar como su etapa dorada la que va desde 1985-1990 por ser aquellos los años en que además de encabezar la lista de goleadores ganaba títulos con su equipo. De este modo hacemos justicia a Messi en la comparación posterior pues si bien es más fácil marcar cifras mareantes en clubes ganadores, también aumenta la probabilidad de que muchos de esos goles sean tantos inútiles en goleadas escandalosas.

1985-1986

En una liga de 18 equipos el Madrid ganó el título con 56 puntos (equivalentes a 91,6 puntos de una liga actual), marcando 83 goles, de los cuales Hugo marcó 22 (26,5%). En una liga de 20 ambas cifras habrían sido 93 y 24 más o menos.

La cifra de goles inútiles del equipo fue de 14, la de goles inútiles estimables de Hugo unos 3-4, y por tanto la cifra final de goles útiles del mexicano debió rondar los 20-21 (siempre corregidos para una temporada de 38 jornadas).

1986-1987

Esta fue la liga del Play-off donde los primeros 6 clasificados jugaron una segunda liguilla pero conservando los puntos de la liga regular. En total se disputaron 44 partidos y ganó el campeonato el Real Madrid que obtuvo 66 puntos (equivalentes a 80 actuales) con 84 goles (unos 72-73 actuales), de los cuales 34, el 40,5% fueron obra del mexicano. El Madrid marcó 13 goles inútiles de los cuales unos 5 cabría repercutírselos a Hugo Sánchez.

Si se los sustraemos a su cifra actual y lo homogeneizamos a 38 partidos saldría que el delantero habría marcado unos 29 goles, y de ellos nada menos que 24 habrían sido útiles.

1987-1988

Este año se volvió al formato habitual si bien el Play-off de ascenso trajo dos equipos más a primera, por lo que desde este momento ya no debemos corregir las cifras para homogeneizar a 38 partidos, aunque aún debemos tener en cuenta que las victorias se computan a 2 puntos.

Aquel año el Real Madrid se hizo con el título con 62 puntos (equivalentes a 90 actuales), marcando 95 goles, de los cuales 29 (30,5%) fueron obra de nuestro protagonista.

Si discriminamos los 26 goles inútiles de aquella liga de goleadas y la presunta participación del mexicano en ellas, habría que detraer unos 8 goles a la cifra de 29, teniendo entonces que el total de goles útiles se habría situado en torno a 21.

1988-1989

Los blancos vuelven a ganar la liga con 62 puntos (en este caso equivalentes a 87 actuales), marcando 91 goles, de los cuales 27 (29,7%) fueron de Hugo Sánchez que cedió el trono de pichichi a Baltasar, un brasileño que llegó al Atlético tras marcar 120 goles entre Brasil y España y al que esa temporada todo le entraba.

De los 15 goles inútiles de su equipo al mexicano corresponde imputarle unos 5, por lo que su cifra de goles útiles esta temporada rondaría los 22.

1989-1990

Año mítico para los merengues que acabaron la liga con sólo dos derrotas, obteniendo 62 puntos (equivalentes a 88 actuales) y estableciendo el record de goles aún vigente (cada vez más en peligro) de 107. De ellos, los ya citados 38 (35,5%) fueron autoría de Hugo.

El total de goles inútiles del Madrid llegó a 27, la inmensa mayoría jugando como local, y la participación del mexicano en ellos debió ser en torno a 10, por lo que la cifra de goles útiles debió rondar los 28, una marca excepcional.

LA COMPARACIÓN CON MESSI

Antes que nada una pausa para hablar sobre la metodología usada. Es bien cierto que las cifras de goles totales de Real Madrid y Hugo Sánchez, son verídicas, así como la cantidad de goles colectivos que hemos calificado de inútiles, pero los goles inútiles del jugador son estimados, y como tal está reconocido en la cabecera.

Ello implica que muy bien podrían los números exactos no coincidir en ninguno de los años, pero no es menos cierto que por la Ley de los Grandes Números, es altamente improbable que el repaso general difiera mucho del que aquí se ha estimado, pues aplicar una interpolación lineal a un rango que en la mayoría de los casos no llega al 25% del universo muestral y que está incluido dentro de éste, difícilmente arrojará márgenes de error superiores al 5%, o lo que es lo mismo, 1 de cada 20.

Pese a meter 34 goles el año pasado, Messi no logró marcar más que 18 en aquellos momentos en que el marcador hacía necesario un gol para su equipo, es decir, poco más de la mitad.

Este año el ritmo goleador del argentino es mayor, como también lo es la proporción de goles útiles que roza el 67%, aun algo lejos de los promedios de 75-80% que pudo promediar el mexicano.

Si mantuviese dicho ritmo goleador el de Rosario acabaría por superar los 38 tantos de “HuGol” en la temporada 89-90, pero nos queda la duda de si su cifra de goles útiles superará la estimada de 28 para el ex-jugador del Real Madrid, quien hasta la llegada de Messi y Cristiano Ronaldo ostentaba el merecido reconocimiento como mejor goleador de la Liga en el último medio siglo.

Pero ahora es la Pulga el que hace temblar a los porteros…

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Los equipos más dominadores en Champions

Si la posesión y el control del juego son factores determinantes en el camino hacia la victoria, estos son los equipos que van en la senda correcta

Real-Madrid-2011-1

Hemos construido esta tabla tomando en cuenta los siguientes datos:

  • % Posesión de balón
  • Disparos al arco
  • Ratio entre goles marcados y encajados
  • Ratio entre faltas sufridas y recibidas
REAL MADRID96.5
FC BARCELONA94.6
CHELSEA FC90.0
VALENCIA CF81.2
MANCHESTER CITY77.6
BAYERN MÜNCHEN77.2
MANCHESTER UNITED70.4
AC MILAN61.5
SPL BENFICA58.3
LILLE METROPOL OSC58.1

A la hora de componer la cifra de dominio hemos multiplicado para cada equipo esos cuatro datos (de modo que contribuyen de manera alícuota) y el producto resultante lo hemos multiplicado a su vez por la suma de coeficientes UEFA de sus adversarios de grupo, de modo que en la tabla aparecen posicionados equipos no clasificados para octavos que lograron realizar buenos partidos en grupos difíciles.

El dato final está referenciado sobre 100 a un hipotético equipo ideal que hubiese tenido el máximo tiempo de posesión y goles a favor, como el Barcelona, el máximo de tiros al arco y el mínimo de goles encajados, como el Real Madrid, el máximo de faltas recibidas como el Napoli y el mínimo de faltas cometidas como el Chelsea, y que además la suma de coeficientes de sus compañeros de grupo habría sido tan alta como la afrontada por el Apoel de Nikosia.

Llama la atención que 4 de los equipos más dominadores no hayan logrado pasar de ronda, lo cual debería atenuar las críticas a sus entrenadores y cuestionar si el modelo de competición actual de la Champions favorece que los mejores equipos lleguen más lejos en la competición. Estos 4 equipos eliminados habrían sido rivales temibles en eliminatorias frente a los equipos mejor clasificados, que en lo sucesivo tendrán más fácil el camino a las semifinales.

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Fichajes 2011: Bojan Krkic, tercera oportunidad

Bojan Krkic era considerado como uno de los delanteros españoles con mejor futuro, pero su trayectoria ha sido incierta y no ha logrado despuntar

Decir que Bojan Krkic ha sido el delantero más prometedor que España ha dado en toda su historia podría sonar a exageración, pero viendo su trayectoria en los escalafones inferiores del Barça, su llegada al primer equipo y sus participaciones con la selección a todos los niveles, nos encontramos con un delantero dotadísimo y voraz y cuya temprana explosión auguraba una figura mundial, un jugador de década. Sin embargo dicha eclosión ha sido simultánea en el tiempo al encumbramiento del jugador más holístico de los últimos 15-20 años, y en un equipo donde la exigencia está siendo siempre máxima.

CARACTERÍSTICAS DE SU JUEGO

  • Su físico le limita en ciertos aspectos de su juego aéreo, pero a cambio posee velocidad y desborde.
  • Tiene todas las capacidades técnicas de un jugador de su estatura. Tiene un gran cambio de ritmo y un disparo  a larga distancia que le hace peligroso en cualquier punto a menos de 30 metros de la portería.
  • Tácticamente es un jugador inmaduro, pero no por no poder asumir los conceptos, sino porque se le ha privado de jugar con continuidad.
  • Su punto débil es la psique. Son de  ese tipo de jugadores sobre los que siempre se especula qué le pasa. Sus indefiniciones con la selección, su (lógica) dificultad para asumir la suplencia, nos lo presentan como un jugador difícil. Pero también podrían ser rasgos de un jugador genial.

APUNTES ESTADÍSTICOS: La quiebra contínua de sus expectativas

Bojan debutó con el Barcelona en la temporada 2006-2007, convirtiéndose en uno de los debutantes más jóvenes. En ese primer año sólo participó en algunos partidos sueltos, pero seguía teniendo ficha con el filial. Su paso por todas los escalafones inferiores se tradujo en más de 800 goles, uno de los registros más altos en toda la historia culé.

La temporada siguiente participó en la mayoría de los partidos de liga, saliendo como titular en 14 ocasiones y como suplente en otros 17, siendo el recambio de ataque favorito de un Rijkaard que en ese momento se encontraba con un Ronaldinho bajo de forma, un Messi aún en bruto y un Eto´o. Sus promedios de gol por disparo era de los mejores de la plantilla y todo auguraba que el chico estaba en los inicios de una brutal trepada por la curva de aprendizaje.

El año siguiente se inició la revolución guardiolana y el jugador sufrió cierto ostracismo. El tridente formado por Messi-Henry-Eto´o arrinconó el joven jugador que sólo fue titular en 6 ocasiones y que fue sumando participaciones a base de sustituciones. Sus promedios se resintieron y esa progresión anunciada el año antes debía esperar.

La temporada 2009-10 fue más difícil en el Barcelona, con un Ibrahimovic que pese a cumplir sobradamente no satisfacía las altísima exigencias tácticas de Guardiola, por lo que en el segundo tramo de competición Bojan tuvo más posibilidades de jugar. Nuevamente, a mayor participación el jugador respondió con más rendimiento, elevando sus cifras de goles y de eficiencia hasta unos niveles similares a los de Messi con su edad. 

Y he aquí el problema, con la marcha de Ibrahimovic, el equipo empezó a jugar sin delantero centro, dando prioridad en todas las jugadas de ataque al argentino y escorando a sus compañeros atacantes.

Cuando Villa llegó para sustituir al sueco, no le avalaban en el Valencia cifras netamente superiores a las que ya tenía Bojan en el Barcelona, pero pese a ello se pagaron 40 millones de euros por su fichaje. Tras su primera temporada, su promedio en Liga y Champions no mejoró el rendimiento de Bojan pese a que disfrutó de preferencia en la titularidad. Incluso como suplente en un año en el que todos decían que estaba estancado el jugador rindió a un nivel similar al asturiano.

Nuevamente su progresión había sido frenada.

PRONÓSTICO

Llegar a la Roma con 21 años sumando más de 100 participaciones en la Liga  y de la mano de un entrenador que ha sido muy explícito en su deseo de llevarlo con él debería permitir que esta tercera oportunidad para explotar definitivamente no se desaprovechara. No en vano la cláusula de retorno puesta por el Barcelona a dos años vista contempla esa posibilidad.

Pero de momento el vestuario romano parece un entorno algo turbulento para que el jugador pueda sentirse a gusto desde el primer día, por lo que habrá que esperar para ver cómo será su adaptación.

Pero si juega con asiduidad, lo más probable es que empiece a rendir al nivel de su mejor versión, por lo que no sería de extrañar que alcanzase cifras de 17-18 goles por temporada e incluso bastantes más si se acaba erigiendo en la principal referencia atacante.

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