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El factor de dominio, más allá de la posesión

En Futbolística Métrica, hoy Fernando Geryon nos habla del factor de dominio, más allá de la posesión. Adéntrate en este análisis en profundidad…

la posesión

NOTA PREVIA: Antes que nada léase Un poco de metodología. Aquí no se trata de decir la hora exacta con horas, minutos y segundos. Se trata de admitir que decir “entre las 5 y las 5:05” es más preciso que decir las “5 y pico”, que esto a su vez es más preciso que decir “entre las 4 y las 6”, y que esto a su vez es más preciso que decir “por la tarde”, LA EXACTITUD NO EXISTE, PERO SU BÚSQUEDA NOS APROXIMA MÁS A LA OBJETIVIDAD, QUE EL ABANDONO DE DICHO DESEMPEÑO.

¿Cuántas veces no hemos sentido un sentimiento contradictorio en nuestro interior cuando vemos que un equipo que nos ha parecido jugar mejor y controlar el partido acaba perdiendo? En ocasiones la causa es una jugada desafortunada, una o varias decisiones arbitrales erróneas o una lesión fundamental cuando el resultado está a punto de decantarse. Pero no siempre sucede así. De hecho, la mayoría de las veces que nos asalta ese sentimiento se suele deber a que centramos nuestra atención en algunos aspectos del juego y olvidamos otros, los vistosos por encima de los menos vistosos, los individuales por encima de los grupales, los estratégicos por encima de los tácticos, los bellos por encima de los importantes…

Los comentaristas deportivos, sobre todo en la televisión, tienden a ensalzar aquellos aspectos del juego sobre los que muestran preferencia, ya sea como ex-jugadores o como simples espectadores. Suele ocurrir que estos comentaristas sólo retransmiten a su equipo favorito en contadas ocasiones, viéndose obligados en la mayoría de los casos a describir o interpretar los sucesos futbolísticos de escuadras por las que no tienen que sentir simpatía. Y eso lleva a la búsqueda de un ideal estético deseable para el espectador neutral, algo que sale a colación continuamente cuando se nos quiere convencer de que el fútbol ha de ser bello antes de útil, quedando en el olvido que la verdadera razón de un deporte es la superación personal, la competición, la victoria, y en el caso de los aficionados, los éxitos de tu equipo. A veces, cuando vemos un partido que resulta áspero a nuestro ojo neutral nos lamentamos de que tal o cual equipo “juega mal” o “juega feo”, y nos olvidamos de que el único fin de ese tío que intenta ligar en la barra del bar no es divertir a la concurrencia, sino llevarse a la chica al huerto y disfrutar con ella. Si ellos dos disfrutan, todos los demás sobran.

Pensando en todo esto se me ocurrió hacer una disquisición numérica acerca de algo que se podría llamar Factor de Dominio, y cuyo objeto sería encuadrar en una cifra porcentual el valor de lo realizado por ambos equipos durante el partido una vez ya concluido. Se trataría, como no podría ser de otra manera, de un ejercicio de realismo futbolístico, por encima de los idealismos subjetivos, una cifra que en la mayoría de los casos hiciera justicia al resultado final. Aunque no siempre. Bueno, vayamos allá.

ANTE TODO EL GOL

Seamos honestos por una vez. Se juega al fútbol para ganar, y se gana metiendo goles. Y en la mayoría de los partidos el tanteo suele ser escaso. ¿De que valdría tener la pelota, dar pases, colgar balones al área, efectuar remates si no se metiesen goles? En una balanza éstos han de pesar como el resto de los factores juntos, pues si bien estos son mediatos (es decir, son un medio hacia un fin), aquel es inmediato (es decir, es un fin en sí mismo). Es por eso que el tanteo de un partido debería ponderar un 51% en ese factor de dominio.

¡¡¡GOOOO… UUUUY!!!

¿Qué es lo más cercano a un gol? Aquel disparo que está a punto de subir al marcador. Ahora bien, caben diferencias:

  • Por un lado, estarían aquellos disparos que han cubierto toda condición necesaria pero no la suficiente: Son esos disparos que rechaza el portero; si ese día no está inspirado pueden ser goles, y el delantero no puede hacer más que propiciar esa situación. Dentro de estos yo distinguiría entre rechaces que entran de nuevo en el terreno de juego, los cuales pueden propiciar una segunda jugada, y los que van fuera. Dentro de estos últimos, es preciso distinguir entre los que propician un córner, que podría considerarse una segunda jugada), y los que van fuera de banda, que salvo excepciones propiciadas por sacadores especialmente potentes, no son más que una devolución de la posesión.
  • En segundo lugar están los palos. Se tienden a sobrevalorar mucho, poco menos que considerándolos medio gol. Es cierto que dar al palo exige mérito por parte del delantero (y un atacante que dispare 3 veces al palo tendrá más mérito que si la manda fuera), pero como decía Don Alfredo “el palo está para algo”. Nuevamente yo distinguiría entre los que vuelven a entrar en el terreno de juego y los que van fuera. Los primeros tienen tanto mérito como si hubiesen sido rechaces del portero, pues si bien, en puridad han ido fuera del marco, también es cierto que el área más inalcanzable para un guardameta es el palmo interior más próximo a postes y travesaños, hasta el punto de que si rebota hacia adentro, es casi imposible pararlos. Los segundos son balones que han ido directamente fuera, si bien por la misma razón han de ser valorados con un mérito especial; más adelante matizaremos hasta qué punto o en qué medida.
  • En tercer lugar están las paradas del portero. Tiene mérito por parte del delantero disparar entre los tres palos, pero siempre lo tendrá más si impide que el portero pueda retener el balón, porque no propicia segunda jugada y permite romper una situación de dominio del esférico. Y el portero también juega: Si el disparo es muy muy bueno, y el portero la para, la parada será mejor que el disparo.
  • Finalmente los balones que van fuera. Yo aquí haría tres distinciones. Por un lado los balones que van fuera tras dar en el palo; merecen ser valorados de manera especial, inferior a aquellos balones que han ido entre los tres palos o que han propiciado rechaces de estos, pero superior a los que salen limpiamente. Por otro lado estarían los balones que van fuera en un área próxima a la portería que por convención podríamos delimitar como el área imaginaria que formaría el área pequeña si se levantase en el aire (aproximadamente 18,3 x 5,5 metros, o sea unos 100 metros cuadrados, de los cuales unos 18 estarían ocupados por meta y postes); estos balones van dirigidos inequívocamente a gol pero se desvían por una falta de definición, por un efecto en el golpeo, en ocasiones por el viento (sobre todo si el disparo es lejano) o por la presión o incluso el toque de un contrario. Estos deberían ser valorados aunque de manera notoriamente inferior a los anteriores. Por último, los que van fuera incluso de las líneas del área pequeña (es decir, más de 5,5 metros a cada lado o más de 3 metros por encima del larguero), los cuales yo no los valoraría en modo alguno; cualquier futbolista profesional puede mandar el balón a esa zona disparando desde el medio campo.

  ¿Cómo valorarlos? Proponemos:

  • Balones fuera del área imaginaria 0.
  • Balones dentro del área imaginaria, pero fuera de la meta y los palos X.
  • Balones que ataja el portero, 2X.
  • Balones que dan en los palos y van fuera 3X.

Hasta aquí los menos valioso, aquellos con los cuales se pierde la posesión del balón. Sigamos:

  • Balones que van entre los tres palos, los rechaza el portero y van fuera o fuera del área, 4X.
  • Balones que dan en los palos pero entran dentro del terreno de juego pero fuera del área, 5X.
  • Balones que van entre los tres palos, los rechaza el portero y van a corner o caen dentro del área (por delimitar una zona peligrosa), 10X.
  • Balones que dan en los palos y entran en el área 11X.

Estos últimos son los más peligrosos, y como en los anteriores, doy siempre un plus de mérito al hecho de que toquen los palos, porque el jugador buen definidor tiende a ajustar los disparos para esquivar al portero. Dicho rápido y pronto, tiene más mérito dar en el palo que disparar al muñeco.

Una vez establecida la valoración abstracta cabe concretar. Si le dimos un 51% de importancia a los goles, es decir, más de la mitad, siendo los intentos la base para el éxito habría que darle más de la mitad de lo restante, es decir un 25%. Si aplicamos la formulación abstracta a esta cuantía nos sale que habría que repartir ponderadamente cada tipo de disparo entre ambos equipos, siempre respetando la importancia que le hemos dado a cada uno. El total de “X” repartidas han sido 36. No hay más que sacar reglas de tres: Si el total de disparos suman el 25% del Factor de Dominio, cada especie de tiro deberá contribuir con  X · (25/36).

Por ejemplo, los balones al palo que han entrado en el área puntúan 11 · (0,6944) =  7,6389. Si un equipo ha disparado 4 veces y todas las ha parado el portero y el otro equipo 1, el primero suma  1,11% al FD y el otro 0,28. O lo que es lo mismo el 2X que equivale a 1,3889 se reparte con 4 quintas partes para uno y la restante para el otro.

Como en no todos los partidos se da el repertorio completo se calcularían por separado en primera instancia y después se volvería a hacer regla de tres para que la suma total y sus partes (por ejemplo 15, con 10 para uno y 5 para otro) se ajustasen al 25% (en este caso 10 · [25/15] y 5 · [25/15], es decir, 16,67 para uno 8,33 para otro).

¿QUÉ NOS QUEDA? LA POSESIÓN, ESE DATO EQUÍVOCO

¿Qué es mejor tener citas o no tenerlas? Es fácil: Tenerlas. ¿Tener muchas citas o tener pocas citas? Es fácil también: Mejor muchas que pocas.

Ahora bien, ¿qué es mejor, tener 5 citas y no aprovechar ninguna o tener 1 cita con éxito? Volvemos a lo de lo mediato y lo inmediato. Si nos olvidamos del gol, lo mejor es tener el balón, porque te permite construir jugadas, buscar huecos para definir y, en todo caso, le privas de ese factor al rival. Pero ¿vale siempre lo mismo la posesión? Es evidente que no, porque la posesión sirve al gol, y por eso es más valiosa cuanto más te facilita ese objetivo y más se lo dificulta al contrario. Hagamos distinciones:

  • Por un lado está la posesión en campo propio. Dado que la inmensa mayoría de goles se producen pisando el campo contrario, y dado que la inmensa mayoría de jugadas que desembocan en gol se gestan ya en el terreno del rival, yo valoraría como 0 esta posesión. Cuanto más tiempo estés en tu propio terreno más correrá el reloj en tu contra.
  • Por otro está la posesión en el terreno contrario, pero yo establecería una distinción importante en si dicha posesión se produce dentro o fuera del área rival. La posesión del balón fuera del área rival tiene la utilidad de que te permite estar cerca de los terrenos donde los movimientos, los desmarques, los regates o los disparos son peligrosos, pero la distancia o la progresiva pérdida de ángulo la hace mucho menos trascendente que cuando el balón rueda sobre el área. Los disparos o las jugadas dentro de dicho rectángulo suelen conllevar una carga de peligro o una efectividad mucho más alta, por no hablar de que las infracciones en ese ámbito conllevan lanzamiento de penalty el cual, en la mayor parte de las ocasiones, se traduce en gol. Por ello yo convendría en valorar como X lo primero y como 2X lo segundo.

Tras el 51% de los goles y el 25% de las ocasiones, el porcentaje restante a repartir para la posesión sería de un 24%, a razón de 8% para la posesión en terreno contrario fuera del área y un 16% para la restante dentro del área.

UN EJEMPLO PRÁCTICO (A ALGUNOS LES TRAERÁ RECUERDOS PERO ES FICCIÓN)

Partido entre el Inter Malos y el Fútbol Club Bonito. Los malos tuvieron una posesión del 32% (19 en propio terreno, 11 en el contrario, 2 en área contraria), los bonitos un 68% (24/41/3). El Inter disparó 3 veces fuera, una de ellas en el área pequeña, el Boni 1 vez, dentro del área pequeña. El Inter disparó 5 veces a puerta, marcando 3 goles, parando una el portero y siendo rechazada la otra que fue a corner. El Bonito disparo 7 veces a puerta, con 1 gol, 3 rechaces y 3 paradas.

Factor de Dominio Inter. Malos: 53,08

  • Goles: 38,25
  • Disparos: 2,43
  • Ajustado: 6,73
  • Posesión: 8,10

Factor de Dominio F.C. Bonito: 46,92

  • Goles: 12,75
  • Disparos: 6,60
  • Ajustado: 18,27
  • Posesión: 15,90

En conclusión un partido muy equilibrado resuelto por la mayor efectividad de uno de los dos equipos.

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¿Es Messi mejor goleador que Hugo Sánchez?

Hugo Sánchez es uno de los mejores goleadores de toda la historia pero, ¿es Messi mejor en esta faceta del juego? Fernando Geryon analiza ambos jugadores

UNOS CUANTOS LINKS PREVIOS

http://es.wikipedia.org/wiki/Interpolaci%C3%B3n_lineal

Acerca de la Interpolación lineal.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_grandes_n%C3%BAmeros

Acerca de la Ley de los Grandes Números.

https://www.futbolia.com/futbolistica-metrica/messi-no-es-el-mejor-sin-discusion

Para el desglose de goles de Messi en la temporada pasada.

https://www.futbolia.com/futbolistica-metrica/las-cifras-infladas-de-barcelona-y-real-madrid-de-messi-y-cristiano

Para el desglose en la temporada actual hasta la jornada 26 (será paulatinamente reactualizado), así como para la definición de “gol inútil” y “argumento de partido”.

LAS DIFICULTADES PARA COMPARAR… VENCIDAS

No deja de ser un cliché aquello de que no se pueden comparar jugadores de épocas distintas: Distintas maneras de jugar, distintas preparaciones físicas, distintos entornos socioeconómicos, distinta trascendencia…  En la mayor parte de las ocasiones la persona que se agarra  a dicho cliché lo hace o por incapacidad de entender que sólo tiene sentido comparar lo que es distinto o bien por falta de interés en ello. Nadie duda de qué alimenta más, si un litro de leche o dos. En cambio la comparación se vuelve pertinente cuando comparamos un litro de leche con un litro de vino. Costará más o menos hacer la comparación o llegar a conclusiones, pero sólo se compara lo distinto.

En el anterior post sobre la inflación de las cifras goleadoras de Messi y CR, varios participantes se quejaban de que comparase los goles útiles de ambos con las cifras de goleadores del pasado, de que no lo hiciese sobre la cifra de goles útiles.

Insistiendo, como siempre porque es el objeto central de este blog, en la relevancia de la información, aduje que el coste de ésta me parecía excesivo en comparación con la duda que se quería saldar. El mecanismo seguido había sido simple y sistemático, pero tedioso: Ir jornada a jornada viendo encuentro por encuentro de Barça y Madrid para ver el resultado, los goleadores y el orden de gol.

Para resolver ese agujero informativo recurrí a la interpolación de datos. Si partimos de la base de que la proporción entre goles de un jugador y su equipo se va a mantener más o menos constante tanto si esos goles son útiles, como si no, se podían inferir cifras aproximadas (en horquillas más o menos amplias) que pudiésemos detraer a las cifras totales para poder establecer, sino una comparación exacta, si una primera aproximación. El resultado de aplicar esa interpolación a distintos pichichis de los últimos 15 años arrojaba la conclusión de que meter 20 goles tenía un gran mérito, que meter 25 tenía un mérito extraordinario pero que cuando se pasa de 30, la cifra de goles inútiles crecía exponencialmente, y esa capacidad goleadora reflejaba más la superioridad del jugador que una capacidad goleadora proporcional a dicha cifra.

Por el camino quedó de manifiesto que ese método permitía no sólo abreviar en la tediosa búsqueda de datos sino extender la comparación a jugadores de épocas pasadas, de antes de que se colgasen todas las crónicas de partidos en Internet. Para  probar utilicé como primer y único conejillo de Indias a Hugo Sánchez, máximo goleador de la liga española  en 5 años y poseedor de ese record de 38 goles que los dos máximos goleadores de la Liga amenazan con derribar.

ERAN OTROS TIEMPOS

Por aquel entonces no existía Internet, ni el Pay-per-View, y Canal + estaba a punto de desembarcar. Los clubes manejaban cifras de negocio muy inferiores y la principal vía de ingresos era la suma de los abonos y las entradas. Se obtenían patrocinios para la camiseta, para la publicidad estática en los estadios y sólo se retransmitía por televisión un partido por semana. Para el resto estaba la radio de la cual extraían los clubes ingresos adicionales por el alquiler de cabinas en el estadio. Cuando muchos deportistas de cierta edad dicen “no había visto nunca un jugador tan…” se olvidan de que durante muchos años sólo veían 2-3 partidos  a la semana como mucho (la mitad en el estadio), muy lejos de los 15-20 al alcance de cualquiera hoy día. Las cifras de traspasos record de aquella época (en euros actuales, corregidos por la inflación) oscilaban entre los 15 millones por Maradona en 1984, los 20 por Ruud Gullit en 1987 o los 25 por Roberto Baggio en 1990. Las victorias se premiaban con dos puntos.

En aquellos tiempos en la liga española mandaba con autoridad el Real Madrid que encadenó 5 ligas consecutivas con una generación de canteranos conocida como la Quinta del Buitre, a la que algunos complementaron con la Quinta de los Machos (Gallego, Gordillo, Camacho, Hugo Sánchez), todos ellos jugadores dignos de ser comparados con los mejores en sus puestos hoy día.

De entre ellos destacaba con personalidad propia el mexicano Hugo Sánchez quien desembarcó en la Liga de manos de un Atlético de Madrid que a la sazón se mantenía como espectador frente a la lucha que enfrentaba a los dos grandes de la Liga por desbancar del título de campeón a los clubes históricos del País Vasco.

Pese a ello no pasó desapercibida la trayectoria del jugador de México D.F, que pasó de los 8 goles en 10 partidos de su primera temporada a los 19 en 34 que le dieron su primer pichichi en su última temporada en el Manzanares, en la liga 1984-85.

Aquella liga la había ganado el Barcelona y el Madrid contraatacó incorporando al mejor goleador del campeonato el cual había quedado en libertad. En 4 de los 5 torneos consecutivos logrados por el club de Concha Espina, el mexicano se alzó con el título de máximo goleador, alcanzando el techo histórico de la liga, 38 goles. Ese mismo año en que Hugo marcó ese record su equipo también alcanzaba la cota máxima en una liga de 20 equipos, con 107 goles.

Pero ya decíamos que eran otros tiempos. Porque aunque el dominio de aquel Madrid podía resultar tan evidente como hoy lo es el del Barcelona, la mayor parte de esos goles se producían en partidos donde ambas porterías eran perforadas y donde la victoria blanca solía provenir de un intercambio de goles que solían beneficiarles a ellos. Se marcaban muchos goles, pero la mayoría de ellos eran imprescindibles para lograr la victoria.

ESTIMACIÓN DE GOLES ÚTILES EN LA ÉPOCA DORADA DE HUGO SÁNCHEZ

Hemos querido considerar como su etapa dorada la que va desde 1985-1990 por ser aquellos los años en que además de encabezar la lista de goleadores ganaba títulos con su equipo. De este modo hacemos justicia a Messi en la comparación posterior pues si bien es más fácil marcar cifras mareantes en clubes ganadores, también aumenta la probabilidad de que muchos de esos goles sean tantos inútiles en goleadas escandalosas.

1985-1986

En una liga de 18 equipos el Madrid ganó el título con 56 puntos (equivalentes a 91,6 puntos de una liga actual), marcando 83 goles, de los cuales Hugo marcó 22 (26,5%). En una liga de 20 ambas cifras habrían sido 93 y 24 más o menos.

La cifra de goles inútiles del equipo fue de 14, la de goles inútiles estimables de Hugo unos 3-4, y por tanto la cifra final de goles útiles del mexicano debió rondar los 20-21 (siempre corregidos para una temporada de 38 jornadas).

1986-1987

Esta fue la liga del Play-off donde los primeros 6 clasificados jugaron una segunda liguilla pero conservando los puntos de la liga regular. En total se disputaron 44 partidos y ganó el campeonato el Real Madrid que obtuvo 66 puntos (equivalentes a 80 actuales) con 84 goles (unos 72-73 actuales), de los cuales 34, el 40,5% fueron obra del mexicano. El Madrid marcó 13 goles inútiles de los cuales unos 5 cabría repercutírselos a Hugo Sánchez.

Si se los sustraemos a su cifra actual y lo homogeneizamos a 38 partidos saldría que el delantero habría marcado unos 29 goles, y de ellos nada menos que 24 habrían sido útiles.

1987-1988

Este año se volvió al formato habitual si bien el Play-off de ascenso trajo dos equipos más a primera, por lo que desde este momento ya no debemos corregir las cifras para homogeneizar a 38 partidos, aunque aún debemos tener en cuenta que las victorias se computan a 2 puntos.

Aquel año el Real Madrid se hizo con el título con 62 puntos (equivalentes a 90 actuales), marcando 95 goles, de los cuales 29 (30,5%) fueron obra de nuestro protagonista.

Si discriminamos los 26 goles inútiles de aquella liga de goleadas y la presunta participación del mexicano en ellas, habría que detraer unos 8 goles a la cifra de 29, teniendo entonces que el total de goles útiles se habría situado en torno a 21.

1988-1989

Los blancos vuelven a ganar la liga con 62 puntos (en este caso equivalentes a 87 actuales), marcando 91 goles, de los cuales 27 (29,7%) fueron de Hugo Sánchez que cedió el trono de pichichi a Baltasar, un brasileño que llegó al Atlético tras marcar 120 goles entre Brasil y España y al que esa temporada todo le entraba.

De los 15 goles inútiles de su equipo al mexicano corresponde imputarle unos 5, por lo que su cifra de goles útiles esta temporada rondaría los 22.

1989-1990

Año mítico para los merengues que acabaron la liga con sólo dos derrotas, obteniendo 62 puntos (equivalentes a 88 actuales) y estableciendo el record de goles aún vigente (cada vez más en peligro) de 107. De ellos, los ya citados 38 (35,5%) fueron autoría de Hugo.

El total de goles inútiles del Madrid llegó a 27, la inmensa mayoría jugando como local, y la participación del mexicano en ellos debió ser en torno a 10, por lo que la cifra de goles útiles debió rondar los 28, una marca excepcional.

LA COMPARACIÓN CON MESSI

Antes que nada una pausa para hablar sobre la metodología usada. Es bien cierto que las cifras de goles totales de Real Madrid y Hugo Sánchez, son verídicas, así como la cantidad de goles colectivos que hemos calificado de inútiles, pero los goles inútiles del jugador son estimados, y como tal está reconocido en la cabecera.

Ello implica que muy bien podrían los números exactos no coincidir en ninguno de los años, pero no es menos cierto que por la Ley de los Grandes Números, es altamente improbable que el repaso general difiera mucho del que aquí se ha estimado, pues aplicar una interpolación lineal a un rango que en la mayoría de los casos no llega al 25% del universo muestral y que está incluido dentro de éste, difícilmente arrojará márgenes de error superiores al 5%, o lo que es lo mismo, 1 de cada 20.

Pese a meter 34 goles el año pasado, Messi no logró marcar más que 18 en aquellos momentos en que el marcador hacía necesario un gol para su equipo, es decir, poco más de la mitad.

Este año el ritmo goleador del argentino es mayor, como también lo es la proporción de goles útiles que roza el 67%, aun algo lejos de los promedios de 75-80% que pudo promediar el mexicano.

Si mantuviese dicho ritmo goleador el de Rosario acabaría por superar los 38 tantos de “HuGol” en la temporada 89-90, pero nos queda la duda de si su cifra de goles útiles superará la estimada de 28 para el ex-jugador del Real Madrid, quien hasta la llegada de Messi y Cristiano Ronaldo ostentaba el merecido reconocimiento como mejor goleador de la Liga en el último medio siglo.

Pero ahora es la Pulga el que hace temblar a los porteros…

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Los equipos más dominadores en Champions

Si la posesión y el control del juego son factores determinantes en el camino hacia la victoria, estos son los equipos que van en la senda correcta

Real-Madrid-2011-1

Hemos construido esta tabla tomando en cuenta los siguientes datos:

  • % Posesión de balón
  • Disparos al arco
  • Ratio entre goles marcados y encajados
  • Ratio entre faltas sufridas y recibidas
REAL MADRID96.5
FC BARCELONA94.6
CHELSEA FC90.0
VALENCIA CF81.2
MANCHESTER CITY77.6
BAYERN MÜNCHEN77.2
MANCHESTER UNITED70.4
AC MILAN61.5
SPL BENFICA58.3
LILLE METROPOL OSC58.1

A la hora de componer la cifra de dominio hemos multiplicado para cada equipo esos cuatro datos (de modo que contribuyen de manera alícuota) y el producto resultante lo hemos multiplicado a su vez por la suma de coeficientes UEFA de sus adversarios de grupo, de modo que en la tabla aparecen posicionados equipos no clasificados para octavos que lograron realizar buenos partidos en grupos difíciles.

El dato final está referenciado sobre 100 a un hipotético equipo ideal que hubiese tenido el máximo tiempo de posesión y goles a favor, como el Barcelona, el máximo de tiros al arco y el mínimo de goles encajados, como el Real Madrid, el máximo de faltas recibidas como el Napoli y el mínimo de faltas cometidas como el Chelsea, y que además la suma de coeficientes de sus compañeros de grupo habría sido tan alta como la afrontada por el Apoel de Nikosia.

Llama la atención que 4 de los equipos más dominadores no hayan logrado pasar de ronda, lo cual debería atenuar las críticas a sus entrenadores y cuestionar si el modelo de competición actual de la Champions favorece que los mejores equipos lleguen más lejos en la competición. Estos 4 equipos eliminados habrían sido rivales temibles en eliminatorias frente a los equipos mejor clasificados, que en lo sucesivo tendrán más fácil el camino a las semifinales.

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Fichajes 2011: Bojan Krkic, tercera oportunidad

Bojan Krkic era considerado como uno de los delanteros españoles con mejor futuro, pero su trayectoria ha sido incierta y no ha logrado despuntar

Decir que Bojan Krkic ha sido el delantero más prometedor que España ha dado en toda su historia podría sonar a exageración, pero viendo su trayectoria en los escalafones inferiores del Barça, su llegada al primer equipo y sus participaciones con la selección a todos los niveles, nos encontramos con un delantero dotadísimo y voraz y cuya temprana explosión auguraba una figura mundial, un jugador de década. Sin embargo dicha eclosión ha sido simultánea en el tiempo al encumbramiento del jugador más holístico de los últimos 15-20 años, y en un equipo donde la exigencia está siendo siempre máxima.

CARACTERÍSTICAS DE SU JUEGO

  • Su físico le limita en ciertos aspectos de su juego aéreo, pero a cambio posee velocidad y desborde.
  • Tiene todas las capacidades técnicas de un jugador de su estatura. Tiene un gran cambio de ritmo y un disparo  a larga distancia que le hace peligroso en cualquier punto a menos de 30 metros de la portería.
  • Tácticamente es un jugador inmaduro, pero no por no poder asumir los conceptos, sino porque se le ha privado de jugar con continuidad.
  • Su punto débil es la psique. Son de  ese tipo de jugadores sobre los que siempre se especula qué le pasa. Sus indefiniciones con la selección, su (lógica) dificultad para asumir la suplencia, nos lo presentan como un jugador difícil. Pero también podrían ser rasgos de un jugador genial.

APUNTES ESTADÍSTICOS: La quiebra contínua de sus expectativas

Bojan debutó con el Barcelona en la temporada 2006-2007, convirtiéndose en uno de los debutantes más jóvenes. En ese primer año sólo participó en algunos partidos sueltos, pero seguía teniendo ficha con el filial. Su paso por todas los escalafones inferiores se tradujo en más de 800 goles, uno de los registros más altos en toda la historia culé.

La temporada siguiente participó en la mayoría de los partidos de liga, saliendo como titular en 14 ocasiones y como suplente en otros 17, siendo el recambio de ataque favorito de un Rijkaard que en ese momento se encontraba con un Ronaldinho bajo de forma, un Messi aún en bruto y un Eto´o. Sus promedios de gol por disparo era de los mejores de la plantilla y todo auguraba que el chico estaba en los inicios de una brutal trepada por la curva de aprendizaje.

El año siguiente se inició la revolución guardiolana y el jugador sufrió cierto ostracismo. El tridente formado por Messi-Henry-Eto´o arrinconó el joven jugador que sólo fue titular en 6 ocasiones y que fue sumando participaciones a base de sustituciones. Sus promedios se resintieron y esa progresión anunciada el año antes debía esperar.

La temporada 2009-10 fue más difícil en el Barcelona, con un Ibrahimovic que pese a cumplir sobradamente no satisfacía las altísima exigencias tácticas de Guardiola, por lo que en el segundo tramo de competición Bojan tuvo más posibilidades de jugar. Nuevamente, a mayor participación el jugador respondió con más rendimiento, elevando sus cifras de goles y de eficiencia hasta unos niveles similares a los de Messi con su edad. 

Y he aquí el problema, con la marcha de Ibrahimovic, el equipo empezó a jugar sin delantero centro, dando prioridad en todas las jugadas de ataque al argentino y escorando a sus compañeros atacantes.

Cuando Villa llegó para sustituir al sueco, no le avalaban en el Valencia cifras netamente superiores a las que ya tenía Bojan en el Barcelona, pero pese a ello se pagaron 40 millones de euros por su fichaje. Tras su primera temporada, su promedio en Liga y Champions no mejoró el rendimiento de Bojan pese a que disfrutó de preferencia en la titularidad. Incluso como suplente en un año en el que todos decían que estaba estancado el jugador rindió a un nivel similar al asturiano.

Nuevamente su progresión había sido frenada.

PRONÓSTICO

Llegar a la Roma con 21 años sumando más de 100 participaciones en la Liga  y de la mano de un entrenador que ha sido muy explícito en su deseo de llevarlo con él debería permitir que esta tercera oportunidad para explotar definitivamente no se desaprovechara. No en vano la cláusula de retorno puesta por el Barcelona a dos años vista contempla esa posibilidad.

Pero de momento el vestuario romano parece un entorno algo turbulento para que el jugador pueda sentirse a gusto desde el primer día, por lo que habrá que esperar para ver cómo será su adaptación.

Pero si juega con asiduidad, lo más probable es que empiece a rendir al nivel de su mejor versión, por lo que no sería de extrañar que alcanzase cifras de 17-18 goles por temporada e incluso bastantes más si se acaba erigiendo en la principal referencia atacante.

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