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Liga de naciones

Para evitar tanto parón liguero por culpa de interminables y aburridas clasificaciones de selecciones, la FIFA podría inspirarse en el Torneo 6 naciones

Es una discusión recurrente. Cada temporada, en varias ocasiones, el fútbol de clubes se para y deja paso al de selecciones. Por lo que respecta a América los parones provocan largos viajes de sus mejores jugadores que juegan en el Viejo Continente, si bien su sistema de liga a doble vuelta de todos contra todos lo hace interesante y trepidante tanto para los jugadores como para los espectadores.

En Europa es bien distinto. Tanto para la Eurocopa como para el Mundial organizamos largas clasificatorias basadas en liguillas de 5-6 equipos con las adicionales repescas. Salvo 2-3 grupos por regla general hay un gran favorito que se clasifica fácil o que se confía tanto que acaba en la repesca, pero en cada grupo hay selecciones de países pequeños o de poca tradición futbolera que hacen que 3 de cada 4 partidos posean poco interés. Para más inri los grupos suelen dejar a selecciones descansando de modo que sus federaciones se dedican a organizar amistosos de financiación más que dudosa.

Los parones provocan la ruptura del ritmo competitivo de los equipos y a la vuelta muchos jugadores vuelven aquejados del virus FIFA, provocando un gran perjuicio a los clubes y el hartazgo de los aficionados. ¿Es que no nos gusta el fútbol de selecciones? Sí, no hay mayor euforia que durante las Eurocopas y Mundiales. El problema es que ni disfrutamos de lo uno, ni se dejan de provocar perjuicios en lo otro.

A la sombra del fútbol asociación, vive en muchos países de gran tradición balompédica el fútbol rugby, deporte hermano, criado en la misma cuna y de los mismos padres, y cuyo amateurismo forzoso ha permitido una evolución muy diferenciada. Por un lado el peso de las selecciones es mayor y los amistosos son vividos como eventos destacables que llenan estadios y tienen valor competitivo aunque no se reparta un título; el fútbol y la titulitis… Por otro, es un deporte que actualiza sus reglas constantemente y que incorpora la tecnología valientemente, al ritmo que marca los tiempos; en el fútbol aún se discute si un balón entró o no…

Pero la razón por la que traigo a colación el rugby es porque su sistema competitivo para las naciones podría servir de inspiración para que acabásemos de una vez con este coitus interruptus de los parones. En el rugby hay un gran torneo cerrado, el 6 naciones, que se disputa cada año entre los 6 países más potentes del continente, pero además, hay un sistema de divisiones que agrupa a las otras selecciones y que permite tanto generar una competencia interesante en países menos rugbísticos, como dilucidar las clasificatorias para los mundiales.

Inspirándonos en esto podríamos generar una competición paneuropea, ubicada en un período muy concreto del año y que generase expectación y disfrute, y permitiese la generación de coeficientes para evitar las anodinas clasificatorias.

He aquí mi propuesta basada en los coeficientes actuales de selecciones.

LIGA DE ORO: España, Holanda, Inglaterra, Italia, Alemania y Rusia.

En ella estarían las seis naciones más potentes. Como en el 6 Naciones de rugby jugarían sólo una manga, alternando la condición de titular con la de suplente. Por ejemplo, hoy juega España contra Holanda en Madrid, dentro de 4 días jugaría contra Inglaterra en Londres y a continuación 4 días más tarde otra vez de local contra Italia. Si sumamos la concentración es posible que en sólo 3 semanas se pudiera disputar el torneo entero, el cual sería extraordinariamente atractivo. Se podría unificar la fecha de la última jornada de la primera vuelta de las grandes ligas, para que los torneos se disputasen entre ambas mangas e incluso se podría institucionalizar el parón invernal que hacen en Alemania y darle cabida ahí, coincidiendo en parte con las vacaciones de Navidad.

Los dos últimos clasificados descenderían a la Liga de Plata.

LIGA DE PLATA: Croacia, Grecia, Portugal, Suecia, Dinamarca y Francia

Mismo sistema, aunque con la particularidad de que los dos primeros ascenderían y los dos últimos descenderían a la Liga de Bronce. Con el tiempo tendría más nivel que el de las selecciones actuales.

LIGA DE BRONCE: República Checa, Irlanda, Ucrania, Serbia, Suiza y Turquía

Esta liga tendría gran competitividad porque sería más selectiva. Los dos primeros ascenderían a la liga de plata y los otros 4 descenderían a las divisiones regionales. Además, en este nivel se cocería la participación o no en los mundiales y Eurocopas, por lo que se disputarían a cara de perro.

DIVISIONES REGIONALES

  • Letonia, Estonia, Lituania, Bielorrusia, Polonia
  • Israel, Chipre, Malta, Albania, Macedonia
  • Noruega, Finlandia, Faroe, Islandia
  • Armenia, Georgia, Azerbaiyan, Kazajastan
  • Escocia, Irlanda del Norte, Gales, Andorra
  • Bosnia, Eslovenia, Bulgaria, Montenegro
  • Rumanía, Moldavia, Eslovaquia, Hungria
  • Austria, Liechtenstein, Bélgica, Luxemburgo, San Marino

Esta elección de grupos no es fija, sino que estaría al socaire de los equipos disponibles en este nivel. Serían 8 grupos de 4-5 países y a la hora de confeccionarlos primaría el factor geográfico tal y como aquí se ha hecho, para evitar así grandes desplazamientos de selecciones pequeñas. Al ser grupos más reducidos dejarían fechas libres para la repesca que se llevaría a cabo entre los 8 campeones para asignar las 4 plazas libres. La proximidad geográfica incrementaría la rivalidad y el interés no sólo entre los adversarios sino entre los vecinos y compañeros de grupo.

Con este sistema bastarían sólo 7 jornadas cada año para resolver todo el tema de selecciones. Al no haber parones las ligas y competiciones europeas avanzarían mejor, las copas podrían disputarse más de seguido y al terminar antes el calendario las supercopas nacionales y de Europa podrían servir de colofón a la temporada.

Así mismo, esto supondría la disputa de casi 60 partidos en 20 días, unos 3 diarios, pudiéndose alternar horarios en función de la zona geográfica correspondiente al equipo local, con la disputa de dos partidos de menor nivel a las 7 de la tarde y otro de mayor interés a las 9 de la noche, lo que propiciaría un producto televisivo muy vendible que generase ingresos para las federaciones y un canon para los clubes que prestan a sus jugadores.

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